Madre, educadora, amiga, consejera, tutora, pero sobre todo, oídos. Marisol Butenegro cumple la función de integradora social en el IES Batalla de Clavijo, lo que podría traducirse en detectora de problemas y solucionadora de los mismos.
La Consejería y el Ministerio de Educación incluyeron esta figura como parte del plan para incrementar el éxito escolar, y aunque en otras comunidades autónomas hubo intentos similares con el educador social, el papel que cumple Marisol se encuentra a mitad de camino entre el profesorado y el alumnado, ayudándoles a tener una mejor convivencia entre ellos y con las familias de los alumnos.
«Los alumnos saben que ella no es una profesora, no es 'la autoridad', y establecen una relación diferente», señala Luis Ángel Delgado, jefe de Estudios del centro educativo. «El trabajo con el alumnado es directo, tienen mucha cercanía con ella, y ella sabe generar confianza; que es algo propio de su puesto, pero también viene con la persona», añade.
«Te espero afuera», le indica una alumna que acompañaba a Marisol cuando la abordamos por el pasillo. Su despacho no es un despacho propiamente dicho, remarca ella. Una mesa en el centro, sillas alrededor y la puerta abierta invitan al diálogo en un edificio apartado de toda la burocracia de oficinas de administración, dirección, aulas de reuniones, etcétera.
Sus campos de batalla son el absentismo y el fracaso escolar, y el ámbito familiar de los alumnos que se enfrentan a problemas, ya sea los dos anteriores u otros como el aprendizaje del idioma. Sin embargo, a la hora de la verdad, Marisol se encarga de detectar carencias, escuchar todo tipo de problemas y ayudar a encauzar las posibles vías de solución.
-Trabajo sobre todo con los alumnos expulsados del aula, y hago un seguimiento del absentismo escolar.
-¿Cómo es el ir a una casa para preguntar a unos padres por qué sus hijos no acuden a clase?
-Hasta ahora, yo no he tenido ningún problema, pero supongo que habrá situaciones en las que no sea tan fácil, porque incluso se hará por teléfono alguna vez...
-¿Cómo mide el éxito?
-Esto no se puede valorar a corto plazo, habrá que verlo a muy largo plazo. Sí hay alumnos que después de un seguimiento, están viniendo.
-¿Cómo consigue generar esa empatía con los alumnos en problemas?
-No creo que haya recetas mágicas. Hay algunos a los que les llegas y otros que no. Algunos a nosotras nos cuentan cosas que probablemente a sus profesores no les cuenten, y eso nos ayuda a entender determinados comportamientos en función de lo que estén viviendo fuera o en casa.
-¿Alguna vez algo comprometido?
-Muchas.
Convivencia
Marisol estudió el grado de Formación Profesional de Integradora Social en el propio IES, donde también había realizado ya sus prácticas. Ahora es la responsable de un área fundamental en una escuela en la que transitan cerca de un millar de alumnos como es la convivencia.
«Sus funciones son muy importantes, porque además de que nos parece un lujo contar con ella, es una técnico superior y es menos gravoso que un profesor, que además no puede cumplir ciertos papeles que ella sí», señala la directora del centro, Carmen Arnedo.
Si ella es todo oídos, sus alumnos-ayuda son sus ojos en la clase. Con este sistema, adoptado del IES Hermanos D'Elhuyar, los tutores cuentan con las confesiones de algunos alumnos que transmiten de forma anónima los problemas en el aula que los profesores no perciben. «Les enseñamos a desarrollar habilidades sociales y de empatía para que ellos mismos puedan aconsejar a los compañeros y transferir esas habilidades», precisa Delgado.
En el ámbito familiar, trata de conciliar las necesidades educativas de sus hijos con la motivación y el apoyo que ellos les puedan prestar, tratando de mantener viva la escuela de padres, y haciendo que den el valor que merece a la educación de sus hijos.
Ahora Marisol ha involucrado a los padres de alumnos que no hablan castellano en un curso de español, dirigido por una profesora pakistaní. «Hemos conseguido que haya una sola clase, porque al principio se negaba a que hombres y mujeres asistieran juntos».
Absentismo, fracaso escolar y la crisis. Al contrario de la primera impresión, en el Batalla de Clavijo «la crisis lo que nos ha llenado son las aulas en los ciclos, en bachiller no tanto. Gente que se encuentra en el paro y decide utilizar su tiempo para formarse», señala Arnedo.