Xabier Lauzirika Leturia, conocido como 'Estrobo', murió ayer a los 82 años de edad. Jubilado de Osakidetza, este amante del deporte en general y el remo en particular compaginó durante muchos años su trabajo en la red sanitaria con el seguimiento de la actualidad del remo para las páginas de diversos medios, entre ellos EL CORREO, así como en Euskadi Irratia.
La noticia de su fallecimiento corrió como la pólvora entre los amantes del mundo del remo. 'Estrobo' gozaba de un gran prestigio entre los especialistas de esta modalidad deportiva, por eso ayer fueron muchos de quienes compartieron con él su amor por el remo los que mostraron su dolor por su muerte. La misa funeral se celebrará hoy lunes a las 18 horas, en la iglesia de San Román, en Zierbena.
«Tenía una mente privilegiada. Lo almacenaba todo. Lo sabía todo sobre el remo», recordaba ayer el presidente de Kaiku, José Manuel Monje. «Heredó el nombre de 'Estrobo' de otro cronista, Alfredo Freije, que era el tío de su mujer y quien le inculcó su amor por el remo. Ha sido una referencia, una enciclopedia viviente de este deporte», insistía Monje, quien quiso destacar que la noticia era aún más dolorosa para Kaiku porque se producía sólo dos días después del fallecimiento del Ernesto Arce, socio número uno del club de la margen izquierda, y porque recientemente, en septiembre, 'Estrobo' escribió con la periodista Marta Zaldibar un libro sobre la historia de Kaiku. «Qué hago yo con tanta información. No quiero irme al otro mundo y llevármela conmigo», repetía en las entrevistas que concedió para explicar por qué se animó a relatar la historia del equipo de Sestao, algo que hasta entonces nadie había hecho
'Estrobo' empezó a escribir de remo allá por 1969 y mantuvo esta actividad hasta 1995 aproximadamente. Retirado, le gustaba darse largos paseos por la playa de la Arena, en Muskiz, y no dejaba de asistir a las principales regatas de cada temporada. Decía que cuando concluía la última competición del año ya estaba pensando en el inicio de la siguiente temporada. Quizá para no perder de vista a su ídolo y amigo del alma: José Luis Korta.