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Degustar y no empachar será el lema de esta Navidad

LA RIOJA

Degustar y no empachar será el lema de esta Navidad

Las familias han optado por reducir la cantidad sin variar el menú típico

24.12.11 - 02:47 -
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Degustar y no empachar. Esta podría ser la nueva técnica contra la crisis que los riojanos han empleado para encajar las exigencias del estómago con el fondo del bolsillo este año. Ni todos los días es Navidad ni todas las semanas se reúne toda la familia en torno a una mesa, por lo que los cocineros han optado por las comidas igual de exiquisitas pero menos copiosas a la hora de la compra en el Mercado de Abastos de Logroño.
Cardos, alcachofas o berzas de primero, una sopa o un caldito de pescado, los consabidos mariscos y una bandeja de cabrito, cordero o cochinillo para los que optan por la carne, o de lubina, rape o merluza para los del pescado. «Comer se come igual», señala Félix Jubis, que no nota mucha variación en el menú de compras ni en los encargos que ha recibido en las fechas previas.
Los precios «igual, igual», aunque eso significa que no suben, señala otro carnicero. Sin embargo, la gente sigue buscando sus métodos de ahorro, como por ejemplo el volverse más carnívoro. «Es más barata la carne que el pescado. Coges ahora 50 euros de cordero, con medio cordero come toda una familia. Con 50 euros de pescado no como toda una familia. En ese sentido sí salimos ganando los carniceros, afirma Jubis, que calcula que los clientes gastan no menos de 80 euros en su comercio.
Malabarismos con el dinero
Aunque también es cierto que aunque cuesten 600 euros, «perfectamente hay gente que se puede pagar las angulas y se las come. La misma angula está más barata que el año pasado», señala Inmaculada Xabier, de la pescadería Sefi. El pescado es el que más bajada registra, como por ejemplo la merluza, uno de los más demandados, que cuesta unos 9 euros, una cuarta parte que hace tres años.
Aunque este «es el único mes del año que la gente no se priva», como recuerda la pescatera Janet Murugarren, y pese a que los precios se mantienen en las mismas cifras o incluso por debajo, los bolsillos siguen flojos, y la dieta navideña de este año, aunque con los mismos sabores de siempre, no dejará el estómago por encima de sus posibilidades. Para conseguirlo, algunos han optado por suprimir algunos «extras», como los entremeses de acompañamiento o los embutidos.
«Presupuesto... un poco menos, o eso intentaremos. Pero de todo un poco, el mismo menú. Aunque menos cantidad no, menos cositas, y cenar lo mejor posible», cuenta Maria José Ansó, que esta noche preparará cordero asado y mañana pescado. Otras optan por poner ración doble de cardos o verduras, que son más económicos, y otros, que no escatiman: «Para el año que viene igual no vivimos, así que no hay que escatimar», dice Trini Garrida, que este fin de semana cocina para veintitrés personas.
En materia de postres, la fruta sigue bajando, señala el propietario de Frutas Pedro, en el mercado de Abastos, donde la piña de Costa Rica (2 euros) y el cardo (5,5 euros la unidad, que pesa entre 5 y 6 kilos) han bajado un euro cada una. «Antes la fruta se vendía a kilos, ahora te la compran a piezas», recuerda.
Entre los más golosos, hay quien ha optado por preparar sus propios postres con las recetas clásicas, aunque no faltan los típicos mazapanes, polvorones, turrones variados, o el guirlache de almendra, en bandejas que ocupan el final de la mesa. Para los que deciden comprarlos «los precios están igual; las materias primas..., han subido todas», cuenta Vega Iturralde, dueña de la pastelería del mismo nombre. «Nosotros no podemos presionar más los precios, algunas cosas ha habido que subir, pero muy poco, normalmente todo lleva el mismo precio del año pasado» o de anteriores.
«¿Las comidas de antes?, eso es historia ya», afirma tajante Inés Pascual, que tiene un puesto de verdulería en el mercado. «La cosa está muy fea. Los precios están igual, no han subido absolutamente nada. La gente está muy flojita. Mismas comidas, menos cantidad», asegura Pascual. «Ya no las mismas comilonas de siempre», completa Virginia, su vecina en el Abasto. Con mayor o menor dieta, los sabores típicos de Navidad parece que por el momento se salvan de la palabra crisis.
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Los clientes apuran sus compras para las cenas de esta Navidad. :: ALFREDO IGLESIAS
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