La industria del cine ofrece cosas curiosas. Una de las apuestas de Paramount para este fin de curso, como es la cuarta parte de 'Misión imposible', se estrena antes en el resto del mundo que en Estados Unidos. El reparto, encabezado por Tom Cruise (Siracusa, 1962), ha estado viajando por todo el planeta presentando la película. Tokio, Bombay, Dubai, Moscú, París, Londres y Madrid han sido algunos de los destinos. En esta nueva entrega, bautizada 'Protocolo Fantasma', el equipo del agente Ethan Hunt se queda solo tras una espectacular explosión en el Kremlin moscovita. A partir de entonces, comenzará una carrera por medio mundo para salvar su vida, recuperar el trabajo y limpiar su nombre.
- ¿Cómo se sintió cuando tuvo que saltar sin dobles desde el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubai (828 metros)?
- El primer momento en el Burj Khalifa, cuando vi la cuerda, pensé que era el momento de la verdad. Una cosa es hablar de ello, estudiar todas la posibilidades, y otra muy diferente intentarlo. Recuerdo que no conseguí meterme en la habitación a la primera y me di un buen golpe contra la pared del edificio.
- ¿No sintió miedo?
- Sí, claro. Me dio miedo de que la cuerda se rompiera, ja, ja.
- ¿Por qué quería rodar en Dubai?
- Mucha gente me había hablado maravillas de esa ciudad y quería venir a rodar. Me pareció una ciudad muy interesante para incluirla en la película.
- Parece que disfruta con estas escenas, con las situaciones peligrosas.
- Me fascina contar historias, las películas de acción y la tensión. Quiero entretener al público y crear nuevas escenas, secuencias diferentes. Los espectadores tienen que divertirse, sentarse al borde de sus asientos por la tensión. Además, no puedo vivir sin riesgo en la vida. El sentimiento de desprender adrenalina es fabuloso y siempre que surge la oportunidad la aprovecho como una exploración personal. Hay una historia que siempre cuento. Cuando tenía cuatro años arrojaba mis muñecos desde el tejado. Pero en la televisión vi cómo se tiraban los soldados en paracaídas. Así que fabriqué uno con mis sabanas y me tiré desde el tejado. Obviamente quedé inconsciente en mitad de la acera.
- ¿De dónde nace su falta de temor a las situaciones peligrosas?
- Mi madre jamás me detuvo por miedo a que me lastimara. Desde niño me escapaba de casa, me iba a pasear y regresaba solo varias horas después. Mi madre es una mujer muy paciente, adorable, una madre que jamás me contagió ningún miedo, al contrario. Siempre me decía que si iba a salir de casa la avisara para que nos fuéramos los dos a vivir sus aventuras.
Correr riesgos
- ¿No lo hace para impresionar a su mujer?
- Por eso también, ja, ja. No podría hacer este trabajo sin contar con mi familia, con mi mujer y mis hijos. Me gusta compartir con Kate y mis hijos todo lo que hago. Ella sabe bien cómo me preparo para rodar una película. No llego a un rodaje y empezamos a grabar. Hay muchísima preparación anterior. Para rodar la escena del salto en el edificio tuvimos que estudiar la acción al milímetro. Afortunadamente conté con un gran grupo de personas que me ayudó. Si no, no hubiera podido hacerlo solo.
- ¿Cuánto tiempo tardaron en rodar esa escena?
- Ocho días. Toda la secuencia fue difícil pero estuvo planificada como el Día D durante la invasión de la Segunda Guerra Mundial. En lo único que pensaba era en no caerme.
- Usted es uno de los actores más famosos del planeta. ¿Cuál es su relación con la fama?
- Me lo tomo con filosofía. Es una aventura superar las dificultades que la fama crea. No puedo quejarme, he tenido mucha suerte en mi carrera, tengo unos hijos maravillosos y disfruto de todo lo que hago, ya sea como padre, marido, productor o actor. En todo me entrego con la misma pasión, pero aunque trabaje muchas horas trato de organizar mi horario y mi tiempo en función de mis hijos.
- ¿Se exige más a sí mismo por el hecho de ser un hombre poderoso en Hollywood?
- Intento conseguir el éxito económico con las películas que interpreto. Por supuesto espero mucho de mí mismo, de mi experiencia y trato de hacer mi trabajo de la mejor manera posible.
- ¿Cree que el éxito que ha alcanzado en su carrera ha hecho que sus posibilidades de conseguir un Oscar desaparezcan?
- El éxito y los premios son fantásticos, pero no hay mejor premio que hacer una película. Si un día mis compañeros me dan un Oscar lo agradeceré, porque ellos entienden de cine, pero no es la razón por la que me convertí en actor. Me siento un privilegiado rodando películas, me encanta mi trabajo y con premios o sin premios voy a disfrutar igual.
- ¿Mantiene la misma ilusión en su carrera que cuando empezó?
- Ahora disfruto mucho más. Siempre he querido hacer películas que fueran un reto para mí, pero al mismo tiempo que entretuvieran al público. Cuando empiezas en esta profesión te preguntas con frecuencia si vas a triunfar. Cuando lo haces, debes seguir escuchando a la gente que te rodea y también asumir riesgos. Me dijeron que iba a arruinar mi carrera por hacer 'Nacido el cuatro de julio' después de 'Top Gun'. Cuando acepté 'Rain Man', mucha gente se preguntaba qué estábamos haciendo Dustin Hoffman y yo. Y lo mismo con 'Entrevista con el vampiro', con Kubrick e incluso con 'Jerry Maguire' y 'Vanilla Sky'. La gente no lo entendió. Con 'El último samurái' el público estaba aterrorizado porque llevaba barba y era una historia sobre Japón. Incluso cuando contraté a J. J. Abrams para hacer 'Misión imposible 3'. Yo me siento afortunado de correr riesgos, me gustan los desafíos, pero no dejo de estar agradecido por las oportunidades que he tenido.