Ni el mal tiempo se cruza en el camino de la Vitoria 'green' a la hora de festejar que la ciudad sea el referente europeo en materia de sostenibilidad. A pesar de que los actos de celebración de calle programados para ayer -la instalación del Bosque del conocimiento en la plaza de Correos, las actividades con los jugadores del Baskonia y del Alavés, el espectáculo de 'rezikletas' y la proyección de luz y sonido en la fachada de la Casa Consistorial, entre otras- se suspendieron como consecuencia de las inclemencias meteorológicas, los vitorianos tenían ganas de fiesta.
Y los bares fueron la solución. Sin frío, lluvia ni viento, cientos de ciudadanos se animaron a completar la Ruta del Pintxo Green, organizada por Gasteiz On, para llenar el estómago con un bocado verde y un pote por 2 euros a lo largo de 24 establecimientos, que en tiempos de crisis también hay que buscar la sostenibilidad de la cartera.
Arrancó flojita la tarde, como todos los viernes, en los que el poteo se retrasa. Aunque a las 19.30 horas el centro no terminaba de estar hasta los topes, el cuerpo de los vitorianos fue entrando poco a poco en calor. Por la boca, como es obligado ante la barra. Las opiniones sobre los pintxos ecológicos, especialmente diseñados para este día, envolvían las conversaciones. Y la parroquia quedó satisfecha.
En el Sagartoki, por ejemplo, estaban locos de contentos con la iniciativa. Senén González se decantó por el bacalao para sorprender con una queixada. «En realidad, ofrecemos dos opciones, queixada o croqueta», explicaron en el ya clásico asador.
En la plaza de la Provincia, el café Hungaria presumía ante la concurrencia con una excelente tosta de setas con crema de queso y pimiento rojo. Con paciencia, echaron la tarde pochando el fruto micológico y fundiendo el queso. «Hay que estar preparados para cuando se llene la barra», comentaron confiados con el producto que tenían entre manos. «Es todo ecológico, de aquí, de la tienda de unos amigos en la calle Cuchilleria».
Porque desde la cocina también se puede cuidar el medio ambiente. Como recordaron los expertos del congreso Conama, celebrado el mes pasado. «Hay que recuperar la tradicional relación con el productor de la zona y el mercado local».
Ricos y ecológicos
Un ejemplo, ayer mismo en el restaurante Atenea, de la calle Postas. Su crostini de guisantes y jamón cautivó a los que lo probaron. «Es una pequeña tostada, muy crujiente, sobre la que se coloca una cama de guisante lágrima y una lasca de jamón», explicaron a EL CORREO desde los fogones. El Elorza también presumía de pintxo. «Lo hemos preparado de manera especial para la ocasión, no lo ofrecemos cualquier día, así que hay que aprovechar», advertían. Y es que el panache de verduras envuelto en una hoja de berza con reducción de pacharán, era de bandera.
No podía ser de otra manera, los bocados del día eran ricos, ecológicos y sanos. Espinaca, guisante, pimiento verde y producto de la huerta. Mucho verde sobre las barras, reflejo del color que ilumina la ciudad.