La canciller Angela Merkel expuso ante el Bundestag los resultados de la cumbre europea el mismo día que su Gobierno reactivaba el fondo de rescate bancario y que la prima de riesgo de los países periféricos del euro, España incluida, experimentaba un repunte atribuido a las dudas que suscita la aplicación de los acuerdos del último Consejo. La intervención de Merkel ante los diputados alemanes fue esclarecedora respecto al Reino Unido, al exponer los intereses que unen a los socios del euro con los británicos en materia de competitividad y mercado interior y al desear un horizonte de confluencia a medida que se haga realidad la unión fiscal. Es posible que el mensaje de Merkel sirviera para contrarrestar el efecto que la decisión de Cameron ha generado en cuanto a las expectativas electorales conservadoras. Pero la verdadera prueba estriba en que el resto de la Unión sea capaz de mostrar ventajas inmediatas de su apuesta conjunta. El lema que cabe extraer de las palabras de Merkel, al reclamar «paciencia» en espera de los frutos de la unión fiscal y «resistencia» frente a las turbulencias financieras, podría sugerir una visión más fatalista que confiada respecto al futuro del euro y de las economías que comparten dicha moneda convertida -como la canciller alemana señaló- también en un símbolo de unidad. Porque mientras Berlín trataba de insuflar confianza en cuanto a la aplicación de la «regla de oro» de la estabilidad presupuestaria en clave de una mayor integración fiscal, y Merkel insistía en rechazar los eurobonos como un «error» que la cumbre habría sorteado afortunadamente, su Gobierno ampliaba el monto dispuesto para el rescate de las entidades financieras germanas incrementando las atribuciones del supervisor alemán y concediendo carta de naturaleza a la creación de un «banco malo» que pueda asumir los activos de la deuda soberana de países en dificultades. La confianza expresada por Merkel en que el Gobierno de Rajoy continúe la tarea reformadora respecto a nuestra economía confiere una mayor solvencia al futuro de la misma. Pero la evaluación diaria a la que esa confianza se ve sometida por la cotización bursátil y la fluctuación de la prima de riesgo demanda resultados inmediatos que confirmen la solidez y las bondades del compromiso de unión fiscal.