Miles de personas marcharon ayer por las calles de Colombia y otras cincuenta ciudades de América y Europa para reclamar el fin de la violencia y los secuestros de las FARC. «No más violencia», «No más FARC» y «Libérenlos Ya» fueron algunos de los lemas más repetidos en las concentraciones. Estas manifestaciones fueron la respuesta al reciente asesinato a sangre fría de tres policías y un militar que permanecían secuestrados. Los asistentes también pidieron la liberación de los once suboficiales -dos de ellos cautivos más de 13 años- y mostraron su apoyo a sus familias.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se sumó a las protestas en Bogotá. «Vamos a lograr la paz por las buenas o las malas», afirmó. Pidió a las FARC la liberación «sin condiciones» de los secuestrados como un paso para demostrar que realmente hay voluntad de paz y que hay intención de llegar a un pronto acuerdo. «Muchos de nosotros no hemos conocido un día de paz en los últimos 50 años. Colombia se está pronunciando. ¡No más violencia, no más secuestros! Esto tiene un mensaje contundente», exigió.
Los familiares de las víctimas encabezaron algunas de las manifestaciones, pese a que en principio no tenían pensado participar por temor a represalias de las FARC. Finalmente decidieron asistir, pero dejaron claro que ellos buscan una salida «dialogada» para que sus seres queridos recuperen la libertad. Y es que todavía quedan once de los llamados «canjeables» en manos de la guerrilla.
Horas más tarde, las FARC anunciaron que continuarán las liberaciones unilaterales de rehenes, en un mensaje de respuesta a la petición de un grupo de mujeres de varios países. La guerrilla garantizó que «la lucha por el canje de prisioneros y por la paz de Colombia, no se detiene» y añadió que seguirá «explorando todas las vías que puedan conducir a la liberación unilateral de los prisioneros de guerra», sin precisar a cuántos afectarán.
La semana pasada, y ante la cercanía de un operativo militar, las FARC no dudaron en ejecutar a tres policías y un militar. Como sucedió en 2008, esta barbarie provocó la movilización y la solidaridad de la sociedad colombiana.
Una sola voz
Gelber Rodríguez, uno de los organizadores de la marcha, aseguró que el objetivo de esta jornada era conseguir que el pueblo se uniese «en una sola voz» para exigir «la libertad inmediata de todos los secuestrados y desaparecidos».
Marleny Orjuela, portavoz de la asociación de soldados y policías retenidos por las FARC, subrayó que se está diciendo no a los «rescates a sangre y fuego». Patricia Trujillo Solarte, cuyo hermano Jorge fue secuestrado en julio de 1999, pidió «la liberación de todos los secuestrados, pero sanos y salvos, y no en bolsas».
Las movilizaciones también se repitieron en muchos otros lugares lejos de Colombia. Por ejemplo, cientos de personas se reunieron en la madrileña plaza de Ópera. En ella participó Luis Herlindo Mendieta, agregado policial en la Embajada de Colombia de Madrid y rehén durante doce años de las FARC. Mendieta reclamó «la liberación inmediata y sin condiciones de todos los secuestrados».