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El liderazgo en el PSOE se juega entre la militancia y no depende de los barones

POLÍTICA

El liderazgo en el PSOE se juega entre la militancia y no depende de los barones

Las derrotas electorales han generado un espíritu de revuelta contra las decisiones de los secretarios generales

05.12.11 - 02:32 -
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El futuro secretario general del PSOE tendrá que poner más atención en las preferencias de la militancia que en buscar apoyos de los líderes territoriales del partido. Las derrotas en las municipales y autonómicas del 22 de mayo y en las generales del 20 de noviembre han generado entre los socialistas un espíritu de revuelta contra los barones que no sería de extrañar que aflore en los 'congresillos' previstos para elegir a los delegados al 38 Congreso Federal del PSOE. Unas asambleas que pueden hacerse ingobernables para los aparatos autonómicos del partido.
Ya en el cónclave de hace once años, el que llevó a José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del partido, se apreciaron signos de motín en las federaciones socialistas. El voto en aquel congreso no fue homogéneo porque las decisiones de los secretarios generales no fueron seguidas a pies juntillas, como era costumbre hasta entonces, por los delegados. En esa indisciplina pescó Zapatero y se alzó con el liderazgo socialista, pese a que José Bono tenía el respaldo de la gran mayoría de los barones.
La situación se repite ahora y, si cabe, más agudizada, según afirman distintos dirigentes del PSOE. «Hay malestar en el partido con las direcciones, desde las locales hasta la federal», comentaba hace unos días un veterano diputado. Para prueba, un botón: cuatro organizaciones provinciales -dos en Andalucía y dos en Castilla y León- y otras dos municipales -Cáceres y Alicante- están regidas por gestoras a causa de distintos conflictos internos.
Algunos secretarios generales de federaciones ven surgir aspirantes a moverles la silla: es el caso del valenciano Jorge Alarte, que tiene dos candidatos a su cargo, Francesc Romeu, con quien ya se enfrentó en 2008, y Manuel Mata.
Pero no es el único. En el socialismo catalán tres aspirantes pretenden el despacho de José Montilla; asimismo, es previsible que haya más de un interesado en la sucesión de Marcelino Iglesias entre los socialistas aragoneses y de José María Barreda en Castilla-La Mancha o de Pedro Saura en Murcia. También se avecina una seria batalla en Madrid contra Tomás Gómez.
Quien quizá pueda quedarse más tranquilo es el secretario general del partido en Galicia, después de que el ministro de Justicia en funciones y diputado electo por A Coruña, Francisco Caamaño, descartase ayer encabezar «ninguna lista» alternativa a Pachi Vázquez en el congreso que el PSdeG celebrará en primavera. Caamaño opinó que «lo razonable» ahora sería la continuidad del actual líder gallego y, respecto a la derrota electoral del PSOE, «mirar qué se hizo mal» y «replantear» el proyecto socialista. Y aunque vio a Alfredo Pérez Rubalcaba como un «gran político con un liderazgo firme», advirtió que el PSOE necesita «primero un programa que lo vuelva a conectar a la sociedad» y «recambios generacionales en gran parte de sus cuadros».
Todos han perdido
Todo los movimientos internos se derivan de que los socialistas tienen un denominador común tras las elecciones del 20-N: todos son perdedores, con alguna muy rara excepción. El que no perdió el ayuntamiento, fue derrotado en la autonomía; volaron escaños y, sobre todo, el PSOE fue desalojado del Gobierno de España. Nadie puede mirar por encima del hombro a nadie.
En este escenario, el desgaste de la autoridad es inevitable y las posiciones de los dirigentes no tienen ninguna garantía de ser secundadas por las bases. Los 'congresillos' de enero para elegir los delegados del cónclave serán el primer banco de pruebas para comprobar la cohesión interna en las federaciones.
Por lo pronto, la tesis de 'un militante un voto' para elegir al secretario general del PSOE, desoída sin contemplaciones en la reunión del comité federal del 26 de noviembre, empieza a abrirse paso y son varios los cuadros medios del partido que avalan esa fórmula. La última en hacerlo ha sido la líder de los socialistas de Orihuela, Antonia Moreno, pero se prevé que surgirán más voces en esa línea. Los candidatos a la sucesión de Zapatero, por tanto, deberán esmerarse más por sintonizar con el sentir de la militancia que dedicarse a contentar a los barones y jugar con los equilibrios territoriales.
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Zapatero y la ejecutiva del PSOE, durante el comité federal del pasado 26 de noviembre. :: AFP
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