Son las seis menos diez y Francis Paniego ultima los detalles del taller de cocina cardiosaludable. «Voy a repasar que estén todos los ingredientes», comenta delante de unos cuencos con langostinos y setas, entre otros. Las casi 50 mujeres y algunos hombres comienzan a agolparse en la puerta del Restaurante Tondeluna, bajo los portales de la plaza de El Espolón, donde el cocinero riojano invita a pasar 'a su casa de Logroño'.
Sopa de boletus, besugo a la antigua, frutas rojas con espuma de queso y pierna de cordero. Todo ello presentado «con mucha humildad» por el ganador de dos estrellas Michelín, que señala que «lo ideal sería que nos remangáramos y todos tocáramos la comida».
«Hemos preparado un cursillo que cumpla tres funciones: que sea sencillo, que sea económico, daremos ideas para que cada uno se gaste lo que quiera, y al mismo tiempo demostraremos que se puede hacer una cocina rica, sabrosa y buena sin necesidad de que eso llene», añade.
Comer variado y con plato pequeño, como explica Eustaquio Carabias, uno de los asistentes: «De todo pero en plato de postre». Aunque Paniego insiste en que «no hay más truco que aplicar el sentido común» para combinar en el plato los adjetivos de sabroso y saludable.
-En realidad la cocina tradicional es sana y cardiosaludable si la cocinas y condimentas con cuidado -explica el cocinero-. Hay que tener siempre cuidado con los sofritos y luego con la cantidad. Eso es un poco la clave.
-Y poca sal.
-Y poca sal, efectivamente. La sal es un elemento que desvirtúa mucho el sabor natural de las cosas; las cosas ya tienen su propia sal añadida y, cuando añadimos sal, estamos cambiando el sabor natural que tienen muchos productos. No es tan necesaria como la pintan.
-Aunque lo sano a veces no es lo que más atrae, como las verduras.
-Las verduras son maravillosas y estupendas, lo que pasa es que hay que saber cocinarlas y yo creo que en La Rioja, en general en esta zona, tenemos el defecto de cocerlas demasiado, al cometer este error, estamos perdiendo gran parte de sus nutrientes y del sabor intrínseco que de por sí tiene la verdura.
«Cocinar como los ángeles»
Entre ameno y colorido discurre el primero de los tres talleres, uno por cada estación, que el cocinero impartirá de la mano del Club Cardiosaludable Riojano. «Aquí hay señoras que yo las veo que vienen con muchos kilómetros de viaje, seguramente saben mucho ya de este oficio y de cocinar como los ángeles en casa, y la idea es, humildemente, que podemos aportar algún detallito, no vaya a ser que luego haya un montón de niños quejándose de la cena de Navidad».
El coste de la inscripción es de cinco euros y, al terminar el curso, se ofrece un aperitivo a los asistentes.