Salvo sorpresa de última hora, los trabajadores de Metro Bilbao volverán a vivir mañana una nueva jornada de paros. Será la segunda de este mes en un conflicto que, lejos de resolverse, parece cada vez más enquistado y amenaza con eternizarse. Las diferencias entre los sindicatos y la dirección en relación a la aplicación del acuerdo alcanzado el pasado mes de julio no tienen visos de superarse, al menos, de momento.
El último acercamiento entre ambas partes se produjo dos días antes de la inauguración de la parada de Basauri. El consejero delegado del metro, Iñaki Prego, planteó entonces someter a mediación la interpretación del pacto. La propuesta estaba condicionada a que las movilizaciones no se llevaran a cabo. Al no desconvocarse los paros, la oferta lanzada por la directiva quedó retirada de inmediato.
Y así lo corroboraron los sindicatos en la reunión mantenida la pasada semana con la dirección en el Preco. Desde entonces la vía del diálogo está rota. «Los responsables del metro no se han vuelto a poner en contacto con nosotros», aseguró ayer Rafa Valencia, presidente del comité de empresa, durante la concentración celebrada ante la sede de Metro Bilbao. Los asistentes, cerca de medio centenar, portaban una pancarta en la que se leía 'En defensa de nuestro derechos, cumplid los acuerdos'.
Hoy volverán a verse las caras. Será durante el encuentro en el que quedarán establecidos los servicios mínimos para la movilización de mañana, que tendrá lugar de 5.45 a 7.45 horas, coincidiendo con el inicio del servicio. «El comité de empresa aguantará todo lo que pueda y más», advirtió Valencia.
Para el próximo 30 de noviembre ya hay convocada otra protesta, pero puede que no sea la última. «Si no hay movimientos por parte de la empresa, vamos a plantearnos ampliar las movilizaciones a diciembre», señalaron fuentes sindicales. No se olvidan del conflicto del verano. «Fueron necesarios nueve paros parciales para que la dirección se pusiera a negociar en serio».
Entretanto, los grandes perjudicados volverán a ser las decenas de miles de personas que utilizan a diario el suburbano. «Quien está perjudicando a los vizcaínos es la dirección», subrayó el representante de los trabajadores. Denuncia el continuo «incumplimiento» del acuerdo de cobertura de plantilla en el que se pactó que hubiera 182 trabajadores en estaciones y 166 en trenes con contrato indefinido y a jornada completa. Según los sindicatos, entre el nuevo personal hay «ocho» personas con contrato de relevo que no cubren todas las horas.