Las básculas alavesas ejercen desde hace varios años de fieles testigos de cómo el número de niños afectados por la obesidad infantil crece en la provincia. «Entre niños con sobrepeso y obesidad se ve que hasta una cuarta parte de ellos pueden tener un problema de este tipo», advierte el pediatra Ignacio Díez, que lleva el área de Endocrinología de este servicio. La cifra se reparte entre el 15% que tienen cierto grado de sobrepeso y el 10% que sufre de obesidad. Solo en la consulta de Txagorritxu de este profesional, donde trata los casos más graves, «hablamos de más de 300 niños que sufren un cuadro de obesidad con cierto grado de importancia», destaca Díez.
Él y el resto de profesionales alaveses se enfrentan a diario con este grave problema que «aunque a corto plazo no tiene una afección física como tal, se empiezan a ver casos de niños con cuadros de aumento del colesterol, de la tensión o incluso de la diabetes que antes veíamos en los mayores», explica. Para este pediatra, lo más preocupante es «que tienen problemas de autoestima, de sociabilidad, de capacidad de hacer actividades físicas como el resto de los chicos&hellip».
Pero el panorama aún es peor en el caso de los adolescentes obesos. «Si se llega con obesidad a la adolescencia, el 80% de esos pacientes acaban siendo adultos obesos, por lo tanto, cuanto antes se corrija más fácil es salir del problema, y cuanto más se deje, más difícil es corregirlo», plantea Díez. Tiene claro que el consumo de alimentos con más calorías y la falta de actividad física «producen un desequilibrio que hace que aumente la grasa corporal», y por eso todos sus esfuerzos van encaminados a ofrecer un tratamiento que lo evite.
«Hasta ahora hemos tratado a los niños de forma individual. Intentamos que hagan más actividad física y corregimos problemas dietéticos. Usamos fármacos en los casos de hipercolesterolemia o prediabetes, pero la dedicación de un tiempo en la consulta a estos niños generalmente llevaba al fracaso, porque solo puedes dedicarles diez minutos cada uno o dos meses», plantea este experto. Díez expuso ayer en unas jornadas sobre investigación sanitaria en Txagorritxu los resultados de un programa iniciado en marzo para ofrecer un tratamiento colectivo.
40 familias
«En colaboración con la UPV y el Ayuntamiento hemos trabajado con 40 familias a través del programa 'Niñ@s en movimiento', que nace del grupo del profesor Antonio Carrascosa del hospital Vall d'Hebron, con el que intentan tratar a estos pacientes de forma global», expone Díez, consciente de sus beneficios. «Es mucho más eficaz coger a diez familias y dedicarles una hora a explicarles los conceptos y trabajar en grupo, que dedicar por separado a cada uno diez minutos. Consiste en un tratamiento integral de la obesidad que tiene aspectos físicos, educativos, psíquicos y de alimentación», continua.
De esta forma, durante un periodo de 12 semanas se han desarrollado sesiones en las que a los niños se les trata en conjunto durante hora y media, y en las que a través de historias y actividades a base de juegos «se les meten conocimientos, mientras otro grupo de expertos lo trata de forma paralela con los padres. Así, cuando llegan a casa se trabaja en conjunto».
«Los resultados plantean que un 85% de los participantes han perdido índice de masa corporal, que es la relación que existe entre el peso y la altura, y ahora el reto es comprobar que esta mejoría se prolonga en el tiempo. Es más, a todos estos niños se les ha hecho una analítica de factores de riesgo de tener enfermedades relacionadas con el sobrepeso, y con esta pérdida de peso los factores han mejorado o incluso, desaparecido», advierte.