El primer ministro polaco, el liberal Donald Tusk, que ganó el 9 de octubre las elecciones legislativas con el 40% de los votos, anunció ayer en el Sejm (Parlamento) que su país tendrá que asumir una etapa de austeridad y sacrificios para hacer frente a «tiempos difíciles» de crisis. Tusk hizo estas declaraciones durante su discurso de investidura ante la Cámara baja un día después de que presentara el nuevo Gobierno de coalición -como en la anterior legislatura- entre la Plataforma Cívica (PO), su partido, y el PSL (antiguo Partido Campesino).
El nuevo Ejecutivo se someterá hoy a una votación de confianza que será un mero trámite gracias a la mayoría parlamentaria de ambas formaciones. El PiS de Jaroslaw Kaczynski (derecha ultraconservadora) votará en contra, y el Movimiento Palikot (liberal y anticlerical) y SLD (socialista) podrían abstenerse.
En su primer discurso institucional tras su victoria en las urnas, Donald Tusk reconoció que sus medidas son impopulares y necesitarán de la colaboración de toda la ciudadanía. A su juicio, Polonia, el único país de la UE que no ha sufrido un periodo de recesión económica, debe reducir su deuda pública del actual 55% del PIB hasta un 47% en 2013.
El 'premier' polaco anunció su intención de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años y acabar con los privilegios en materia laboral que disfrutan colectivos como los mineros y los religiosos. Además, el Ejecutivo elevará un 2% la cotización al sistema de pensiones para los empresarios. A pesar de los recortes, las nóminas de policías y militares, que cobran sueldos muy bajos, registrarán una subida media de 65 euros al mes. Tusk también se comprometió a impulsar la natalidad, porque en este capítulo Polonia se encuentra a la cola del mundo desarrollado.
Ministro ultraconservador
Por ello, el Gobierno aprobará exenciones fiscales para las familias que tengan tres o más hijos. «Quiero agradecer el esfuerzo a todos los polacos sin excepción, independientemente de que hayan dado su confianza o no al actual equipo de Gobierno», porque «los tiempos que vivimos son muy complejos e impredecibles y la crisis mundial afecta a los países desarrollados en una forma desconocida en la historia reciente», manifestó Tusk.
El nuevo Ejecutivo, formado por dieciocho ministros, es una continuación del anterior. Ocho titulares de ministerios clave, como Vicepresidencia y Economía, Finanzas y Exteriores, permanecerán en sus cargos. Entre las nuevas caras, cabe destacar el nombramiento al frente del Ministerio de Justicia de Jaroslaw Gowin, que representa la corriente más derechista y conservadora del partido de Tusk. Según explicó a este periódico el comentarista político Mariusz Borkowski, «Tusk lo ha nombrado para neutralizarlo, porque es un crítico dentro de la formación, y para frenar los ataques de la derecha radical en temas polémicos como el matrimonio homosexual o la fecundación in vitro».