Un cóctel explosivo. Ése es el resultado de que se mezcle la diabetes con el colesterol, y contra el que los médicos luchan a diario para evitar que sus pacientes aumenten de forma significativa el riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares. Ayer, Vitoria se unía a esta feroz batalla con motivo del Día Mundial de la Diabetes para alertar de los riesgos que entraña que ambas se junten, a través de una campaña informativa presentada por la Asociación de Diabéticos de Álava y que contó con el respaldo de dos profesionales de Txagorritxu que impartieron una conferencia sobre el tema en Dendaraba.
«La diabetes afecta a las arterias de todo el organismo, tanto a las principales como a las más pequeñas, y por eso, los pacientes tienen una especial predisposición a padecer enfermedades cardiovasculares. Pero este tipo de enfermedades, además de por la diabetes, se ven afectadas por otro tipo de factores de riesgo, entre las cuales destaca el colesterol», alertó el doctor Fernando Arós, jefe del servicio de Cardiología del hospital vitoriano. «La asociación de diabetes con alteraciones del colesterol no es que sume el riesgo de enfermedad, sino que lo multiplica, su unión es especialmente peligrosa, porque los diabéticos tienen el colesterol bueno bajo, y el malo alto, lo que aumenta el riesgo», añadió.
Una situación complicada si se tiene en cuenta que «los diabéticos tienen entre dos y cuatro veces más riesgo cardiovascular, y el 70 ó 80% de las muertes en este colectivo se producen por este tipo de enfermedades», avanzó María Ángeles Antón, jefa de Endocrinología de Txagorritxu. Y por eso, estos profesionales ponen todos los medios para intentar evitar que se junten. «En el manejo del tratamiento del paciente diabético el control del colesterol es absolutamente primordial, y se considera una situación de alto riesgo cardiovascular,haciendo que se intenten lograr unos niveles del colesterol malo de 70 miligramos por decilitro, cuando en una persona sana puede llegar hasta los 160», planteó Arós.
Población de riesgo
Pero éste no es el único problema al que se hace frente en los hospitales. «Recientemente, se ha hecho un estudio en España que determina que el 13,8% de la población padece diabetes, aunque de ellos el 6% no sabe que lo es, por lo que sería muy importante hacer un diagnóstico precoz a estas personas», advirtió la doctora, antes de hacer un llamamiento «a las personas que tienen riesgo de padecerla, bien porque tienen antecedentes familiares, por su obesidad, mujeres que han tenido diabetes gestacional o hijos de más de 4 kilos, gente con hipertensión… para que se hagan las pruebas de glucosa», destacó. «Lo ideal sería que los mayores de 45 años se hiciesen la prueba de glucosa cada tres años, y la población de riesgo con más frecuencia».