Egoitz Murgoitio fue el dominador de la carrera que inauguró ayer en Gijón la Copa de España de ciclocross, tras una exhibición que comenzó con el pitido inicial. Ya se había lucido en circuitos llanos y secos (Valladolid, Karrantza y Muskiz). El domingo pasado salió ganador bajo el aguacero que se abatió sobre Ermua y ayer se volvió a imponer en el exigente terreno del Parque de los Pericones. Y van cinco. Hoy saldrá enfundado con el maillot amarillo, el primero, en la segunda manga asturiana de esta competición, que se disputa en Navia.
El líder de Hirumet se ha transformado. Ha dado un salto cualitativo respecto la temporada pasada, gracias a su participación en las competiciones europeas. Ayer, literalmente arrolló a sus más directos rivales, González, Suárez, Ruiz de Larrinaga y Lozano, en una demostracción de poderío sobre un trazado exigente. Tenía 2.800 metros y era duro, demoledor, con rampas poco habituales en los circuitos modernos.
Atacó de salida y arrastró al grupo de favoritos. En esta ocasión no hubo aventura gallega a cargo de Mauro González. Los más fuertes quedaron en cabeza y allí mandaba Murgoitio. El Orbea Aitor Hernández, otro ciclista que va hacia arriba, se pegó a su estela durante una vuelta, la primera, y luego se descolgó. Quedó integrado en el grupo de Ruiz de Larrinaga (MMR), aún no recuperado de la gripe que le hizo abandonar en Muskiz; Suárez (Bio Racer), en racha ascendente, y el joven catalán Lozano, asentado entre los grandes y peligroso, y ayer de nuevo perjudicado por problemas mecánicos.
Sólo al final aflojó Murgoitio y entró en la meta con un minuto sobre Hernández, mejor esprinter que Suárez y Lozano. Intercalados entre los élites corrieron los sub'23. El vizcaíno Iñigo Gómez pudo con el madrileño Barba. Su hermano Jon fue tercero.
Egoitz Murgoitio estaba satifecho: «Todo ha sido perfecto. El circuito era selectivo como a mí me gustan. Al final he querido regular un poco, porque mañana (por hoy) hay carrera en Navia».