Decenas de mirandeses se pasearon ayer por el patio del conservatorio observando los más de 230 especies de setas y hongos que reunía Micomanía 2011 en su décimo aniversario. Un número que sorprendió a los propios organizadores de la cita, dadas la falta de lluvia y humedad de las semanas previas. Si bien el sábado, cuando salieron al campo para recoger algunas de ellas, estuvieron acompañados continuamente por el agua.
Aun así la jornada fue bien, aunque «había especies más abundantes que no hemos encontrado y otras más raras de ver que han aparecido. Son los caprichos de la naturaleza», apuntó Antonio Panizo, presidente del Centro de Estudios Micológicos T. Mariano Losa.
Además, este año, como novedad, en la muestra han incluido especies de hábitat de picea, abedul, alerce... Han querido completar los ejemplares tradicionales de pinar, roble, encina pradera y bosque de ribera, que suelen ser los más habituales.
Y es que, reconoció, con la exposición «lo que intentamos es englobar las especies micológicas con el sitio donde aparecen para que la gente sepa diferenciar y, a l vez, las vea en el entorno que surgen».
Al capricho de la naturaleza
Muchos esta temporada no las han podido ver en el monte, pero el colectivo confía en que se pueda hacer. La temporada aún puede tener recorrido. El número de especies que ha salido es abundante, aunque lo ha hecho tarde porque la lluvia también ha tardado en aparecer. Si no hace demasiado frío y tampoco hace viento sur que lo seque todo se puede salvar al temporada, pero estamos al capricho de la naturaleza», valoró.
Pero el de ayer era un día dedicado fundamentalmente a conocer las diferentes especies y sus características. Por ejemplo, hace y años que el colectivo implantó el código de colores y la gente, en función del tono que se le dé a cada una sepa si son comestibles, tóxicas, mortales o no tienen ningún tipo de interés culinario». Y es que como, apuntó Panizo, aunque su colectivo se dedica fundamentalmente a la investigación también apuestan por la labor divulgativa del mundo de la micología. Por eso, además, de verlas junto a su nombre, también podían observar ejemplares a través del microscopio o consultar información en los ordenadores. «Hemos sacado el laboratorio a la exposición». También se podían catar. El colectivo elaboró tres pinchos diferentes, con perretxicos, boletus y champiñón como protagonistas. No quedó uno.