La plataforma contra el parque eólico que pretende implantar Eólicas de Euskadi en la cima de Ganekogorta, que separa Alava y Vizcaya, con doce aerogeneradores de 107 metros de altura, 10,2 megavatios de potencia y 12 millones de euros de inversión, ha calificado el proyecto como «ilegal» y ha solicitado al Gobierno vasco que emita una declaración de impacto ambiental negativa. La petición se reiterará en el encuentro que los grupos integrantes mantendrán el miércoles con la consejería de Medio Ambiente.
Para la plataforma 'Salvemos el Ganekogorta', la ilegalidad del proyecto se basa en que «el Ejecutivo autónomo no ha redactado el segundo Plan Sectorial Eólico y ha firmado de espaldas a la sociedad el llamado 'pacto eólico' con Eudel y las Diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa, para sacar adelante planes eólicos como los del Ganekogorta y Jesuri y otros, desoyendo la voz del Parlamento». En cuanto a la legislación «el Plan Territorial Parcial del Bilbao Metropolitano prima sobre el Plan Territorial Sectorial Eólico». A estos argumentos, la plataforma suma las sentencias que impiden a los ayuntamientos dar licencias en suelos no urbanizables y otra del Tribunal Supremo que «considera que el interés general del suministro eléctrico no prevalece sobre el medio ambiente».
Impacto visual
El Ganekogorta, uno de los montes bocineros desde los que se llamaba a las Juntas Generales de Vizcaya, es emblemático en Llodio. Tiene casi 1.000 metros de altura y se puede apreciar desde el área metropolitana de Bilbao, que se vería afectado por el impacto visual de los molinos en su cima, además de Okondo, Güeñes, Alonsotegi, Arrigorriaga y Arrankudiaga.
El proyecto contempla, además de los doce molinos de viento, dos torres metereológicas de 55 metros de altura, un edificio de control de 200 metros en la cumbre; 8,47 kilómetros de pistas de 4,5 metros de ancho; 3,9 kilómetros de líneas eléctricas y 183.000 metros cúbicos de excavación de tierras para cimentar los molinos y acondicionar los caminos, que modificaría el paisaje y facilitarían el acceso al monte de vehículos, provocando daños en el ecosistema.
Las alternativas que proponen los grupos pasan por mejorar la eficiencia energética, mejorar la gestión de la demanda de electricidad, en lugar de la oferta para reducir el consumo, la instalación preferente de parques eólicos en zonas ya urbanizadas.