El Labastida Atenea firma unos números de ensueño en el comienzo de la Liga de Segunda B de fútbol sala. Colidera la clasificación junto al Ebrosala, ambos con doce puntos, después de sumar cuatro victorias y una derrota en cinco jornadas. Si en el conjunto alavés existía miedo o incertidumbre respecto al tipo de competición que les esperaba esta temporada ya se han despejado completamente. Son competitivos.
La Segunda B se inaugura en la presente campaña después de la traumática reestructuración emprendida por la Federación Española con la antigua Primera Nacional. Los grupos anteriores se redujeron a seis, lo que obligó a disputar Ligas en las que más de la mitad de los equipos participantes bajaban de categoría. El Atenea fue uno de los supervivientes e, incluso, tuvo opciones hasta la última jornada de acabar subcampeón. Así, superadas todas aquellas tribulaciones comenzaba el presente ejercicio con muchas dudas sobre las posibiliddes del equipo en un lote teóricamente muy poderoso.
Suave realidad
Pero la realidad ha demostrado que, aunque la calidad ha crecido respecto al año pasado, Labastida Atenea dispone de mimbres más que suficientes para cubrir su primer objetivo: la permanencia. La formación alavesa mantiene una gran parte de la plantilla de la pasada campaña, a la que ha añadido un nuevo entrenador, Javi Vega, y cuatro refuerzos de Pamplona. Los fichajes se han acoplado a la perfección y el equipo marcha como un tiro, con solo una derrota fuera de casa frente al que se perfila como su rival más directo, el Ebrosala.
«Estamos por encima de lo esperado», reconoce José Julio Arregui, uno de los responsables del club. «El grupo es más complicado que el de la temporada anterior, pero no una barbaridad. Estamos muy contentos». En un inicio, la meta del Labastida Atenea consiste en sumar cuanto antes los 30 puntos que seguramente proporcionan la permanencia. «Ahora vemos que lo tenemos a nuestro alcance. Pero a medida que avance la competición nos plantearemos otros objetivos».
Hablar de una hipotética lucha por el primer puesto -que da opción al ascenso directo a Segunda División- o a una promoción no constituye ningún tabú para Arregui. El directivo se lo toma con naturalidad. «Todavía es muy pronto, apenas acabamos de empezar. Pero según se vaya acercando el final de la Liga ya veremos». No obstante, el ascenso «es muy complicado. Una cosa es que deportivamente te proclames campeón de grupo y otra que puedas asumir los gastos económicos que supone subir. Es otra dimensión; los presupuestos se pueden multiplicar perfectamente por diez. Y, por lo tanto, el esquema de patrocinadores actual no sirve, sino que necesitas un espónsor que apueste fuerte por ti. Eso es muy complicado».
Estabilidad presupuestaria
Afortunadamente, Arregui no tiene que plantearse aún semejantes quebraderos de cabeza. El presupuesto para la presente temporada discurre por los cauces previstos, sin amargas desviaciones o imprevistos. «Hay más gastos que en Primera Nacional, pero pensábamos que nos podría tocar un grupo con desplazamientos muy lejanos y resulta que Teruel va a ser el más lejano. Esto nos simplifica mucho las cosas». Al final, el gasto del presente ejercicio se acercará mucho al del año pasado, con lo que el Labastida pasará por las habituales estrecheces económicas -un denominador común a casi la totalidad de los clubes aficionados-, pero no serán agobiantes.