2011 pasará a los anales de la historia como un año catastrófico y «horrible» para apreciar las setas por culpa de la sequía. Ni las últimas lluvias van a salvar la temporada -como caigan heladas se acabó- porque la falta de humedad ha menguado la productividad de los bosques que en Álava es muy alta y variada. Así que los miembros de la soociedad micológica Gorbeiako Bazterra no han tenido más remedio que hacer cientos de kilómetros para traer especies que mostrar en la VIII edición de la exposición micológica que tuvo lugar en el frontón viejo de Murgia, con asistencia de cientos de personas que pudieron comprobar cómo la capital del valle de Zuia se ha convertido en un referente de la micología. «Hemos ido hasta el valle de Arán y nos ha costado muy caro recoger cada una de las 260 especies expuestas», señaló Patxi Giraldo, uno de los 30 miembros de esta agrupación que está innovando en este apasionante mundo de los hongos.
«Compensa tanto esfuerzo ver la cantidad de gente que viene cada año. Cumplimos ese objetivo de demostrar que las setas son algo más que un producto comestible de temporada», expresa Vicente Blanco, portavoz del grupo.
Daniel Valdeiras, de 4 años, abre bien los ojos porque se ha fijado en los microscopios y las lupas que permiten descubrir un mundo desconocido y maravilloso de colores y formas que los organizadores llaman «la micología invisible». «Hemos sido pioneros en traer este tipo de artilugios. Se puede ver cuál es el procedimiento de la reproducción de los hongos por esporas mediante un microscopio y un ordenador», agrega Blanco.
«Es fascinante», dice Albino el padre de Daniel, que coge mucha galamperna. «Aquí se aprende que hay setas a las que nadie ve que se comen la madera o atacan a otros hongos. Incluso especialistas en descomponer los cuernos de los animales muertos», explica Vicente Blanco.
Extrañas especies
En un rincón aparecen extrañísimas especies como la Latarius sardinensis, el Cilindrobasidium pistolaris, la Latarius refrescabilis o la Pulmonaria fulminata. ¿Se trata de nuevas setas? No. Son todos los objetos que se pueden encontrar en cualquier salida al campo fuera de su sitio natural. Una lata de sardinas, un cartucho, una lata de refresco o un paquete de tabaco. Han recogido y puesto nombre a unos 100 diferentes. Todavía hay mucho que hacer para conservar limpios los bosques.
Para los grandes aficionados como Alberto del Castillo, de Murgia, hay un momento de gloria cuando muestra la Bondarzewia montana, cogida en los Pirineos a los pies de un abeto fulminado por un rayo y a 1.600 metros de altitud. Una extraña y gigante criatura que micorriza al árbol. Ni plateras, ni boletus, ni angulas de montes, la Bondarzewia, exhibida en el grandioso decorado de Jesús Ferreira, de Vitoria, tiene vida propia, leyenda. Y eso es lo que caracteriza a la micología. La Amanita muskaria siempre será la seta de los gnomos.