El nuevo volcán surgido en el fondo del mar, a escaso kilómetro y medio de la costa de El Hierro, ya tiene cara. Se trata de un edificio volcánico de cien metros de altura, 700 de diámetro en la base y su imponente cráter tiene una anchura de 120 metros. El hallazgo fue realizado por un equipo de científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que desde el lunes está embarcado en esa zona en el buque oceanográfico Ramón Margalef. Durante la misión también han localizado las columnas de gases y fluidos que emite el cono así como otros puntos de emisión.
Desde el Ministerio de Ciencia e Innovación informaron ayer de que se trata del primer hallazgo de este tipo que se consigue en estas condiciones en todo el mundo, ya que se ha investigado el volcán y su actividad en el momento óptimo. Esta temprana localización permitirá analizar la evolución de las erupciones, lo que facilitará la interpretación y el conocimiento del fenómeno volcánico en las islas. La base del cono se encuentra a 300 metros de profundidad y para su estudio se han utilizado ecosondas de diferentes frecuencias.
A dormir fuera
Mientras, en el pueblo de La Restinga los vecinos mantienen sus recelos a regresar a sus casas. El pasado día 11, hace dos semanas, se ordenó la evacuación de los 600 residentes y de los turistas que en ese momento se alojaban en el lugar por el riesgo que implicaba la erupción volcánica que estaba teniendo lugar bajo el mar a sólo un kilómetro y medio de distancia.
Ahora, tras la disminución de la actividad sísmica, muchos -tanto vecinos como empresarios y turistas- han regresado al pueblo, pero la mayoría prefieren dormir fuera ante el temor a nuevos temblores y erupciones. Al fin y al cabo, la presencia del volcán tiene aún efectos muy visibles en la zona: las aguas del mar adquirieron un color verde fruto del material magmático arrojado por el volcán y decenas de peces muertos flotan en la superficie. Además, la flota pesquera se mantiene en el puerto capitalino de La Estaca y sigue estando prohibido el buceo en la reserva marina del mar de Las Calmas, uno de los grandes atractivos turísticos del lugar.
Por si fuera poco, sigue vigente la recomendación de la Dirección General de Salud Pública de no consumir pescado de la zona, lo que inquieta a pescadores y empresarios hosteleros.