El desvelo de los vecinos de la calle Herrería por los malos olores y la suciedad que causa el improvisado vertedero en que se ha convertido la zona acotada de obras del Palacio Ruiz de Vergara podría tener un final feliz muy pronto. El Síndico ha urgido al Ayuntamiento para que requiera a la Diputación, encargada de los trabajos, a que retire el vallado y los cuatro bloques de hormigón que permanecen junto al edificio sin utilidad alguna. «Ocupan la calle desde hace tres años, con grave perjuicio al uso de dicha vía y de los vecinos colindantes», relata Javier Otaola.
El defensor vecinal recuerda, además, que durante la primera fase de la restauración del palacio se elevó un andamio y con él se colocaron cuatro 'dados ' de hormigón de más de tres metros de largo por metro y medio de ancho. «La zona está vallada, lo que permite la acumulación de basuras en su interior y la invasión de la mitad de la calle Herrería», critica.
Los residentes han denunciado que la zona no se limpia y que los andamios provocan que se estreche la vía. «Los bloques de hormigón están rodeados de dieciséis metros de valla. Pero como desde fuera no se aprecia lo que hay dentro, la gente echa la basura ahí, con la consiguiente suciedad y malos olores», se quejaba a EL CORREO uno de los afectados.
El Síndico critica también el excesivo de tiempo que llevan los andamios en la arteria -tres años desde el comienzo de los trabajos de reforma-, máxime cuando ya se ha paralizado la restauración del inmueble. «Entre las condiciones -recuerda Otaola- está implícita que la ocupación de la vía pública necesaria para la ejecución de las obras deberá limitarse al tiempo estrictamente necesario, de modo que la ubicación de esos grandes bloques de hormigón que invaden el espacio de la calle no es de recibo», censura.
«Estudiar» el caso
El histórico palacio, construido en 1521 y olvidado hasta que el Ayuntamiento vitoriano lo cedió a la Diputación hace nueve años, está llamado a acoger la sociedad Arabarri, encargada de la recuperación de los cascos históricos del territorio y otras entidades forales. Los trabajos se iniciaron en otoño de 2007, pero se pararon una vez concluida la primera fase de la rehabilitación. Y es que, la Diputación pensó que el edificio también podría albergar otras sociedades, lo que obligó a pararlo hasta redefinir el proyecto. Pero lo cierto es que las obras no se han reanudado, lo que ha moslestado a los vecinos.
La propia Administración foral ha reconocido a este periódico que «estudia» la situación y que trabaja para resolver el conflicto creado en torno al palacio Ruiz de Vergara. Sin embargo, asegura que de momento no ha adoptado ninguna medida.