Casi un mes después de su entrada oficial, el otoño comienza a dar señales de su existencia en Euskadi. Prueba de ello son las primeras heladas de la temporada, que quedaron registradas en la madrugada de ayer por la red de sensores de Euskalmet con mínimas bajo cero en los valles altos y las comarcas del interior de la comunidad autónoma, principalmente en Álava. Hoy, tras una mañana primaveral, el día comenzará a estropearse por la tarde para dar paso a un tiempo típicamente otoñal, que nos obligará a abrigarnos: en las próximas horas las temperaturas podrían caer hasta 8º respecto a las de los últimos días.
Octubre está siendo atípico, no solo en cuanto a calor, con récord de máxima incluido, sino también en cuanto a la aparición de las heladas, un fenómeno «que suele darse a finales de septiembre o ya a partir de noviembre, pero por estas fechas es raro», explica el jefe de Meteorología de Euskalmet, José Antonio Aranda. Según los registros tomados por la agencia vasca, el termómetro descendió ayer de madrugada hasta los -2º en Navarrete, en la Montaña Alavesa; a -0,3º en Treviño y 0º en Iturrieta. Pero lo más destacable no fue tanto el frío en sí como la gran diferencia térmica respecto a las mediciones realizadas a esa misma hora en las cumbres (12,8º en Orduña, 11º en Herrera). Una horquilla que se amplía de forma desmesurada si se compara con las máximas registradas durante la jornada: en Navarrete, por ejemplo, el termómetro subió nada menos que 26 grados en apenas 9 horas.
¿Y qué nos espera para esta semana? Según Aranda, hoy amanecerá un «día bonito» pero, a partir de la tarde, comenzará a entrar viento de componente norte que «refrescará considerablemente el ambiente». Mañana está previsto que un frente frío atraviese la geografía vasca dando paso a un tiempo marcadamente otoñal, húmedo y nuboso. «Tendremos lluvias débiles, sobre todo en la vertiente cantábrica. Aunque caerán algunas gotas en La Llanada alavesa, pero de momento no se prevén precipitaciones en las zonas más afectadas por la sequía».
En cualquier caso, la inestabilidad durará poco tiempo, porque para el fin de semana se espera que regrese de nuevo el tiempo soleado. «Para la semana que viene tenemos la esperanza de que se acerquen borrascas que con suerte nos regarán algo», confía Aranda.