Quién lo hubiera dicho hace unos pocos años. Chechenia es la nueva tierra prometida para las estrellas de Hollywood que quieren redondear sus ingresos, aunque estos viajes les supongan las críticas de los defensores de los derechos humanos. «La gente en Grozni viste mejor que en Nueva York», señaló entre aplausos una sonriente Hilary Swank durante la fiesta de 35 cumpleaños de Ramzán Kadírov, el autoritario presidente de la república rusa de Chechenia. Swank, galardonada con dos Oscar, fue una de las estrellas invitadas el pasado miércoles a Grozni, escenario de uno de los conflictos más cruentos de las últimas décadas y que hoy parece una ciudad de lujo asiático.
La actriz, que esta misma semana lamentó haber ido a aquella fiesta y adelantó que donará los ingresos a instituciones de caridad, derrochó elegancia y simpatía en el escenario, alabó el espíritu de los chechenos, las ansias de paz, y felicitó al homenajeado. Por su parte, el belga Jean-Claude Van Damme demostró con una breve exhibición de artes marciales que aún se encuentra en plena forma para protagonizar películas de acción y deseó: «Sigan siendo igual de fuertes que hasta ahora», en alusión a los caucásicos conocidos mundialmente por su habilidad en los deportes de lucha.
Seguidamente, los presentes escucharon las oraciones musulmanas oficiadas desde la mezquita más grande de Europa y asistieron a un concierto en la que participaron también Vanessa Mae y Seal.
Lo que estas estrellas no esperaban es que tras abandonar el Cáucaso se les echaran encima varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, que acusan a Kadírov de instaurar una dictadura en Chechenia en la que los secuestros y las torturas son el pan nuestro de cada día.
Kevin Costner dijo no
«Kadírov ha declarado que los defensores de los derechos humanos son los enemigos del pueblo. Es vergonzoso que Swank, Van Damme y Vanessa Mae prestaran su nombre para un acto como este», denuncia la organización estadounidense Human Rights Foundation. «Las estrellas pagadas por aparecer junto a él mejoran su imagen y legitiman a un líder brutal y a su régimen», señala la ONG, que exige a los famosos que devuelvan el dinero ingresado.
La prensa rusa también criticó a Kadírov por derrochar millones de dólares en invitar a estrellas en tiempos de crisis económica y cuando el desempleo en el Cáucaso supera el 50% de la población. Swank reaccionó con un comunicado para lamentar «profundamente» haber aceptado la invitación. Adujo que desconocía que Kadírov fuera un líder autoritario y que en la invitación no se explicaba que era una fiesta de cumpleaños, sino el 193 aniversario de la fundación de Grozni.
Ni Van Damme ni Mae, que se habrían embolsado un millón y medio millón de dólares respectivamente, han respondido a los llamamientos para que devuelvan el dinero. Otros, como Kevin Costner, Eva Mendes y la cantante Shakira, declinaron el ofrecimiento.