La romería de Begoña recuperó ayer sus cifras. Un año después de que la lluvia y la coincidencia de la festividad con el puente redujera las visitas a la mitad, la Amatxu volvió a sentir el calor de sus fieles, esta vez con la meteorología como aliada. Durante toda la jornada, más de 70.000 personas, según los organizadores, peregrinaron a la basílica para celebrar el día de la patrona de Bizkaia.
El acto principal no se celebró hasta bien entrada la tarde, pero el trasiego de gente fue constante a lo largo del día. Desde la primera misa a las nueve de la mañana, hasta el décimo oficio, doce horas después. La romería, que cumplía su decimoséptima edición fue, en definitiva, todo un éxito. «El ambiente, la atmósfera, la participación... todo ha sido magnífico», subrayaba Javier Diago, portavoz de la Hermandad de Begoña, que por primera vez agotó las existencias de lotería de Navidad el mismo 11 de octubre.
No fueron sólo participaciones lo que los fieles pudieron adquirir en los aledaños del templo. Además de rosarios y otros artículos religiosos, los devotos tuvieron la oportunidad de degustar las tradicionales rosquillas. Había de 3, 4, 5 y 6 euros, aunque como admitía Pablo, «la gente coge las más baratas». «La crisis aprieta», decía María Ángeles, que, por primera vez, ocupaba el puesto de su cuñada. Para Gurenda y Miriam, en cambio, «las ventas habían sido mejor que otros años».
El otro punto neurálgico de la festividad se situó en la plaza del Arriaga. Desde allí arrancó, a las 19.30 horas, la romería. Begoña y Moisés se disponían a alcanzar la basílica con la intención de pedir «salud», según ella, o «que mi mujer siga tan bien conmigo como hasta ahora», le respondía el marido. Unos metros más adelante estaba el expresidente del Bizkaia Bilbao Basket Xabier Jon Davalillo. Junto a él, Félix hacía lo imposible por dirigir a sus hijos Lander e Iker a través del Casco Viejo. Era la primera vez para ellos. No así para Ana Mari y Pilar, dos habituales en este recorrido, que concluyó con la recepción del obispo Iceta.