El Kilometroak celebrado ayer en Azpeitia fue seguramente uno de los más concurridos de toda la historia de la fiesta de las ikastolas guipuzcoanas. Con el clima como aliado -aunque el calor resultó asfixiante- la celebración del KMK hizo frente, con éxito, a un rival tan peligroso como fue el derbi vasco entre el Athletic y la Real Sociedad.
Los organizadores de la ikastola Ikasberri hicieron ayer un balance provisional en el que hablaban de «éxito». El centro logró movilizar a 1.300 voluntarios en tareas muy diversas, y es de suponer que el objetivo económico se superó con creces. En esta edición del Kilometroak se ha puesto en marcha la novedad de dar una pulsera a quienes aportaban algún dinero en las entradas del circuito, y casi todos los asistentes «pasaron por caja». Otra de las novedades de este año no cuajó del todo: la idea de que la gente decorase una de las paredes de la ikastola con mensajes en torno al evento fue secundada por poca gente. Se podían leer lemas previsibles, como 'Aupa Kilometroak!' y 'Aupa gaztetxiek!', pero también otros de apoyo a Kukutza, el gaztetxe derribado en el barrio bilbaíno de Rekalde, y críticos con la consejera Isabel Celaá.
26.000 bocadillos
La jornada arrancó a las 9 de la mañana, con la llegada al edificio de la ikastola de las autoridades. Tras los discursos, que se alargaron durante más de media hora, el circuito quedó oficialmente abierto hacia las 10.10 horas. La cinta fue cortada por un trío simbólico: Gema Larrañaga, la profesora que más años lleva trabajando en Ikasberri; Juan Eizagirre, uno de los padres de más edad, porque el que ostenta esa marca no quiso aparecer; y Nora Bikendi, una de las alumnas más txikis.
El presidente de la comunidad educativa de Ikasberri, Aitor Unanue, hizo un discurso bastante reivindicativo. «Tenemos preparados 26.000 bocadillos. ¿Pero hasta cuándo debemos seguir preparando bocadillos? ¿Cuántas generaciones más? Tenemos derecho a una educación gratuita. ¿Nadie va a garantizar este derecho humano?».
También aprovechó la ocasión para plantear sus demandas la presidenta de la Federación de Ikastolas de Gipuzkoa, Arantza Manterola. Aludió a que la ikastola Ikasberri ha conocido un incremento en las matrículas en estos últimos años y a que hay aulas que no gozan de los beneficios de la concertación, pese a reunir las condiciones.
En su turno de palabra, la consejera de Educación del Gobierno vasco, Isabel Celaá, remarcó que «ahora que vemos cada vez más cerca ese futuro que siempre hemos soñado de paz y libertad, el sistema educativo debe trabajar por la concordia», al tiempo que hizo un llamamiento a la «fuerza y unidad» de todos los agentes implicados en la enseñanza para «hacer frente a la crisis». «No es tiempo de subrayar diferencias menores ni de plantear reivindicaciones puntuales que pueden esperar», apuntó la consejera. También dijo que «el euskera debe ser el corazón, y el inglés será la puerta para el mundo global». Hizo referencia, por último, al documento 'Euskara 21' del Consejo Asesor del Euskara, del que dijo que «es lo mejor que existe en estos momentos, no hay otro que tenga ese nivel de consenso». También tomaron la palabra el diputado general, Martin Garitano, y el alcalde, Eneko Etxeberria.
Buena parte de los asistentes a la fiesta eran jóvenes de entre 16 y 20 años, un sector que entiende el Kilometroak en su lado más festivo, como una combinación de ambiente de cuadrilla y conciertos musicales. Ese sector acudió a Azpeitia con sus litronas, y a partir del mediodía se empezaron a ver los efectos de la bebida. Se trata de un viejo problema con una difícil solución. En cambio, dio la impresión de que faltó la gente de entre 40 a 50 años. ¿Quizá por la competencia del derbi?
La organización pasó el testigo del Kilometroak a la ikastola de Andoain y recordó que, el próximo 16 de octubre, tendrá lugar el Nafarroa Oinez en Tafalla.