Plan de Dinamización Turística de Haro. Tercer y último ejercicio de gestión con respaldo económico, a partes iguales, de Estado, Comunidad y Consistorio, y la coordinación de la agencia Sepinum. Próxima parada: Cerro de la Atalaya. La comisión informativa de Obras y Urbanismo revisa los detalles de las dos actuaciones que serán acometidas en los próximos meses para revalorizar los cimientos del antiguo Castillo de la Mota, engullido en la década de los setenta por la fiebre de lo que hoy es ladrillo y entonces era enfoscado, punto de referencia para quienes llegan a la localidad jarrera y quienes avistan desde allí todo lo que está por ver.
Sobre el papel, cerca de 200.000 euros de inversión que se reparten, también en términos de proporcionalidad, entre la puesta en marcha de un proyecto de acondicionamiento lumínico que, a medio plazo, se aplicará en todo el conjunto de la Plaza de la Iglesia para remarcar la importancia de su conjunto monumental, aunque en esta primera fase sólo afecte al templo parroquial y a su torre, y la apertura de un corredor peatonal que permita acceder a lo más alto de la ciudad a través de un paseo que recorre las laderas del cerro para conectar con los cimientos de lo que un día fue fortaleza y su mirador a través de la Calle de San Felices.
Se trata de dos proyectos que no hacen, pudo saber este medio, sino complementar las intervenciones acometidas a lo largo del último año por las tres administraciones en la zona. Primero se procedió a la limpieza y acondicionamiento medioambiental de las laderas que se asoman a 'la Boca del Ebro' y el paisaje de Bilibio. Luego la creación de un mirador protegido por dos marquesinas de madera laminada rematadas con acristalamiento. Ahora la apertura de una estructura de paseo para viandantes que elude la única vía existente hoy por hoy y utilizada, fundamentalmente, por vehículos dotada de un sistema lumínico que trata de otorgarle, además, un valor estético complementario.
Hay más. Dentro del mismo entorno se acomete, igualmente, la primera fase del proyecto de acondicionamiento lumínico que ya tiene marcadas sus directrices. En un primer momento, y mediante licitación de unas obras presupuestadas, como las anteriores, en cerca de 100.000 euros, se pretende sustituir el sistema de iluminación del templo religioso, el único edificio jarrero catalogado como monumento nacional, para optimizar su funcionamiento y reducir de forma sensible el coste de su mantenimiento, de manera que se ajuste a criterios de sostenibilidad y viabilidad.
Los técnicos asumen que los proyectores en uso se han quedado obsoletos y generan un gasto desmesurado. Y apuntan, al mismo tiempo, que hoy en día es posible lograr un resultado «infinitamente mejor» con menor consumo y gasto. El alcance de la inversión, unos 100.000 euros.