La Asociación de futbolistas Españoles (AFE) y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) no terminan de entenderse. Tras la maratoniana reunión mantenida el martes, que concluyó sin resultados, ambas partes volvieron a juntarse ayer, a partir de las cuatro de la tarde, y al cierre de esta edición seguían negociando para intentar desbloquear la situación para que la segunda jornada de Liga pueda finalmente celebrarse. La sesión resultó bastante tensa y las posturas, lejos de acercarse, continúan muy distantes.
De no llegar a una solución, la competición no se reanudaría, en ningún caso, antes del segundo fin de semana de septiembre, ya que en el primero hay programado un partido de la selección. Según ha podido saber EL CORREO, en el seno de la Federación Española existe «una gran preocupación» por el hecho de que la huelga obligue a alargar el final de la competición e interfiera en la planificación del combinado nacional de cara a la Eurocopa del próximo verano que se disputará en Polonia y Ucrania.
Las deudas a los jugadores, que ascienden a casi 50 millones de euros, con más de 200 futbolistas afectados en el presente año y el «insuficiente» fondo de garantía salarial aprobado por la Liga, han llevado a la AFE a plantarse ante la patronal y adoptar una medida de presión que deja en el aire el comienzo de la competición en Primera y Segunda.
Con el fondo de garantía concursal como gran campo de batalla, la AFE, además de exigir un compromiso real sobre los impagos a los futbolistas, no está dispuesta a aceptar, como pretende la Liga, que se contabilicen como vacaciones los días que los internacionales están concentrados con la selección española, o bien que no los cobren. Tampoco que los futbolistas cedan la totalidad de sus derechos de imagen a los clubes.
Incumplimiento de contratos
El que podría verse obligado a intervenir de nuevo es el Consejo Superior de Deportes (CSD) para evitar males mayores en un campeonato ya de por sí comprimido, con Eurocopa el próximo año. La AFE ha tomado una esperada medida de fuerza porque considera que «la situación es insostenible», pero la Liga tampoco está dispuesta a aceptar algunas de sus reivindicaciones.
«Hemos propuesto, como ocurre en Holanda, Alemania, Francia e Inglaterra, que haya medidas preventivas. Que el club que no demuestre que va a pagar no compita. Pedimos que a todos los futbolistas a los que se les adeuden tres mensualidades puedan romper su contrato, y eso estaba muy encaminado, pero se dejó a un lado», se quejó el presidente del sindicato de jugadores, Luis Rubiales, al convocar la huelga. «Muchas veces he denunciado el incumplimiento de los contratos que los clubes firman con los jugadores de manera voluntaria, y cada día son más los incumplimientos. El pasado año eran 12 millones y casi 100 jugadores afectados, y ahora son 49 millones y más del doble de futbolistas», añadió.
Pese al paro, la mayoría de los equipos han seguido entrenando con normalidad e incluso se han disputado algunos torneos veraniegos. Rubiales insistió que «la Liga no dará comienzo hasta que se selle un acuerdo de convenio colectivo. A los futbolistas no se les puede pedir más. Llevamos 17 meses trabajando en la defensa de sus derechos en un momento difícil para el fútbol», proclamó.