Qué mejor forma de pasar la tarde que disfrutar de una obra de teatro y degustar varios dulces brasileños acompañados de una refrescante bebida. Éste fue el plan de cientos de vitorianos, que ayer acudieron hasta el centro de la ciudad para descubrir los entresijos más desconocidos de Brasil. Las jornadas de acercamiento a otras culturas están haciendo un gran trabajo para acabar con los tópicos de las favelas, las drogas y el carnaval que tanto caracterizan a este país.
Pero antes de la degustación, para abrir apetito, los vitorianos se acercaron hasta la plaza de España para ver una original obra de teatro que representó a la perfección los orígenes de de la capoeira. Se entremezclaron los relatos con las danzas y las actuaciones, que dejaron a más de uno con la boca abierta. «Estas jornadas están mostrando lo que no conocemos de Río. Hay mucha diversidad de folclore en Brasil», comentaba ayer Isabel.
Las danzas cesaron y Rodrigo Oliveira, uno de los actores, concluyó la historia entre jadeos. La obra dio paso a la degustación de dulces y bebidas en una carpa situada en la Virgen Blanca. En apenas unos minutos, la cola atravesó la plaza por completo, mientras el nerviosismo y la incertidumbre se adueñaban de la fila. «¿Pero qué regalan aquí?»,-comentaba alguno-, «¿Cuándo van a empezar a vender los dulces?», le seguía otro.
A las siete y media puntual, la organización comenzó a repartir el suculento manjar: un trozo de bizcocho de chocolate, un 'brigadeiro', bombón de chocolate, leche condensada y mantequilla, y un 'beijinho', otro bombón de leche condensada, coco y mantequilla. Y para refresar el paladar, un zumo de guayaba, de maracuyá, guaraná o una cerveza típica brasileña. Y todo ello, por sólo dos euros. «Está muy rico, demasiado, y es muy económico», comentaba Guillermo, a la vez que probaba un trozo de 'beijinho'.
Mientras tanto, la cola se iba alargando, y en ella aguardaban decenas de vitorianos, entre los que se encontraba Amaia. Ha participiado en las otras ediciones de estas jornadas- este año es la décima-, y sólo pide «que se mantengan porque es muy buena idea». Muchos transeúntes se unieron a la fila sin saber muy bien de qué se trataba, y entretanto, los que ya habían degustado los dulces se acercaron hasta la plaza de España, donde tuvo lugar una exhibición de capoeira.
Antorchas de fuego
La demostración de esta mezcla de danza, artes marciales y música comenzó con un baile pausado que fue 'in crescendo' hasta convertirse en una frenética actuación que hizo las delicias del público. La representación mostró, de forma didáctiva, que la capoeira es más que una danza, es una filosofía.
Pero la jornada brasileira no acabó ahí. El broche final lo puso una exhibición de maculelê, una danza folclórica relacionada con la cultura afrobrasileña, y que se realiza con palos. Un representación en la Virgen Blanca protagonizada por Rodrigo Oliveira, que combinó el baile con el fuego de las antorchas llenó de magia la plaza ante una gran expectación.