'Últimos días' o 'Remate final'. Muchos comercios utilizan estos días cebos semejantes con el propósito de pescar a los clientes, vaciar así sus estantes y dar entrada a los jerséis de cuello vuelto y a las gabardinas. La campaña de rebajas de verano se aproxima a su final y, aunque todavía queda un par de semanas de margen para que los 'cazachollos' encuentren alguna bicoca y los empresarios cuadren cuentas, gran parte de los minoristas se muestra ya razonablemente satisfecho con el resultado de sus ventas. Sobre todo, dada la apretada coyuntura económica.
«Si antes una clienta se llevaba tres chaquetas, ahora la misma se lleva una. Y se esperan a las terceras rebajas», aprecian desde la veterana boutique de moda Minimal, en Dato. «Después del bajón que tuvimos el año pasado, y a que este mes de julio resultó horroroso, en el cómputo general no ha estado mal», agregan. Enfrente, la debutante Nice Things despacha a buen ritmo. «No nos podemos quejar en absoluto. No teníamos experiencia anterior, porque abrimos hace apenas un año, y nos está yendo genial. ¿Por qué? Sin duda, la marca. Tiene mucho tirón», asegura la responsable.
En San Prudencio, una de los comercios de zapatos con más solera, Dicor, reabre tras unos días de descanso. Y lo hace también con cierta alegría. «La temporada habría ido bastante regular si no fuera por las bodas y las comuniones. Las rebajas, por suerte, siempre funcionan. Es como una especie de psicosis que impulsa a la gente a comprar», explica una dependienta.
En San Antonio, Roberto Fernández de Larrea es de los contadísimos minoristas de esa calle que sigue al pie del cañón tras el mostrador de su selecto comercio de moda de hombre. «Esta mañana ha entrado un gallego extrañado con 'lo tarde que abren aquí las tiendas'. Desde luego, podría haberme ido mejor si no fuera prácticamente el único en la zona que trabaja», afirma resignado.
«Bien, pero sin tirar cohetes»
Pero no sólo El Ensanche se las arregla para encarar la crisis. En Gorbea, también salen airosos. «Las expectativas que teníamos se están cumpliendo. No está mal, aunque tampoco estamos para tirar cohetes. El otoño da más miedo. Algunas tiendas no podrán abrir. Con la que cae, hay que dedicar más tiempo a pensar cómo estar al 100% para la pelea que a vender cada día», receta Victor Manuel Ibañez, presidente el funciones de Unimoda.
No nos olvidamos de otro modelo de comercio, el que se ejercita bajo el gigantesco tejado de El Boulevar. Mientras que el mal tiempo de julio vaciaba algunas tiendas de la ciudad, los acceso del centro de Zaramaga se nutrían. Tanto es así que registró durante la primera quincena un 7% más de afluencia de usuarios, según revelan los propios responsables del coloso. En buena medida, matizan, debido también a una campaña de promoción del sector hostelero y de un recinto infantil de juegos que se realizaron en esas fechas.
En sintonía con los minoristas del centro de la ciudad, las mismas fuentes reconocen estar a punto de cerrar una temporada «positiva». A diferencia de los pequeños, la cuesta de septiembre no les intimida.