Un joven de 17 años se entregó ayer por la tarde a la Fiscalía de Menores de Gipuzkoa como autor confeso del asesinato de Amaia Azkue. Según informó anoche el Departamento de Interior, la persona que permanece arrestada estaba siendo investigada por su presunta relación con el crimen ocurrido el pasado 16 de marzo. Fuentes conocedoras del caso precisaron que el menor se personó en las dependencias judiciales de San Sebastián por su propia voluntad, acompañado de su padre, y una vez allí confesó haber matado a la vecina de Zarautz, de 39 años, casada y madre de dos niñas, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado por unos paseantes en Azpeitia, en el embalse de Ibai-Eder del barrio de Nuarbe. El joven se encuentra internado en el centro de menores de Zumarraga
El joven, que estaba siendo investigado por la Ertzaintza, había sido citado por la mañana para declarar por su presunta relación con el crimen en la comisaría de Azkoitia. Durante su declaración ante los agentes incurrió en numerosas contradicciones, indicaron fuentes de la investigación. Unas horas más tarde, hacia las seis de la tarde, se presentó con su padre ante las autoridades judiciales, a quienes terminó confesando su autoría. Aunque no se facilitaron más datos, este periódico ha confirmado que se trata de un vecino de la comarca del Urola.
Cinco meses después, se esclarece el asesinato que ha mantenido en vilo a la familia de Amaia Azkue y a todos los vecinos de Zarautz y Orio, donde había nacido Amaia. La Ertzaintza, volcada en el caso desde que se encontró el cadáver, ha analizado desde entonces centenares de pruebas, vasos, tazas, copas y otros elementos que ha ido recogiendo en bares y cafeterías de Zarautz, en busca del ADN que les condujera hasta el asesino.
Al cierre de esta edición se desconocía cuáles habían sido las pruebas que habían hecho sospechar a la Ertzaintza. Tampoco ha trascendido cuál fue el móvil del asesinato, aunque la hipótesis del robo cobró fuerza al saberse que el autor extrajo dinero con la tarjeta de crédito de Amaia en Azpeitia y lo intentó en otra oficina bancaria en Zarautz.
Desde el día de los hechos, la Unidad de Investigación Criminal de la Policía autonómica no ha cejado en el empeño resolver el crimen. Para los agentes, el caso se convirtió en objetivo prioritario y, además, en un reto profesional.
Violencia inusitada
Amaia Azkue, natural de Orio y vecina de Zarautz, fue abordada sobre la una de la tarde del pasado 16 de marzo frente al parking de un supermercado de esa localidad y obligada a dirigirse en su propio coche, un Renault Megane, a un lugar apartado donde el asesino la golpeó para que le proporcionase la clave secreta de las tarjetas de crédito que llevaba. Posteriormente, la agredió con una violencia inusitada en la cabeza.
El asesinó arrojó su cuerpo atado de pies y manos a las aguas del embalse, se alejó del lugar en el coche de la víctima, se dirigió al cercano barrio de Aratz-Erreka, apenas distante seis kilómetros del pantano, y se deshizo de diversos objetos. De inmediato, cogió de nuevo el automóvil, lo llevó hasta Loiola y lo abandonó en un aparcamiento cercano al santuario.
La investigación ha permitido determinar que el mismo día de los hechos el inculpado extrajo 300 euros con la tarjeta de la víctima en un cajero de Azpeitia y que dos días después intentó hacer lo mismo en Zarautz, en un expendedor de billetes de la calle Mayor, aunque esta vez no logró extraer cantidad alguna.
La autopsia y el posterior proceso de análisis para la obtención de pruebas efectuado sobre el coche de la víctima permitieron al laboratorio de la Unidad de Policía Científica de la Ertzaintza descubrir restos de un perfil genético perteneciente a un varón que no se corresponde con el de ninguno de los usuarios u ocupantes habituales del vehículo. La Policía sospecha que se trata de una muestra que bien puede pertenecer al autor del crimen.