En el último año una docena de hayas del entorno natural eibarrés de Arrate se han caído. Ha sido producto del estado de deterioro en el que se encuentran con el paso del tiempo y debido al empuje del viento que muchas veces sopla fuerte en Arrate y es capaz de llevarse por delante a alguno de estos árboles, en apariencia fuertes, pero debilitados por dentro. Son ejemplares que tienen entre 200 y 300 años de antigüedad y requieren de una intervención rápida porque «es real la posibilidad de que la caída de un haya acabe produciendo un accidente», dictamina el estudio encargado por el Ayuntamiento de Eibar y que ha sido entregado recientemente.
El consistorio eibarrés encargó en verano del pasado año un informe pormenorizado sobre la situación actual de los árboles del paraje de Arrate tras la caída de varios ejemplares en meses anteriores. El estudio, realizado por una empresa navarra especializada en este tipo de trabajos, analizó cada uno de estas hayas y sus conclusiones han sido determinantes. «Recomendamos actuar ya sobre estas hayas», concluye el informe.
«Las talas, reducciones de copa, las podas o trasmoches que se proponemos suponen una agresión, un debilitamiento para los árboles, pero son en este momento inevitables pues de otra manera muchas de estas hayas serán derribadas por el viento, antes o después», se destacó en el análisis.
Por este motivo, el Ayuntamiento de Eibar decidió tomar cartas en el asunto y destinará este año una partida de 30.000 euros para empezar a intervenir y «rescatar» en una primera actuación de urgencia este bosque, situado en un entorno muy visitado por los eibarreses a lo largo de todo el año. En años posteriores se irá incrementado esta partida con el objetivo de conservar y mantener en buen estado la arboleda de Arrate. El Ayuntamiento de Eibar ha recibido también una subvención del Gobierno vasco para hacer frente a esta operación.
Primera intervención
Por el momento se ha llevado a cabo una primera intervención de urgencia y los árboles que se encontraban en peor estado o con posible riesgo de caída han sido derribados. En los próximos meses, hacia otoño, se volverá a realizar otra actuación, ya que ni la primavera ni el verano son buenas épocas para llevar a cabo este tipo de operaciones.
La responsable municipal de Áreas Rurales, María José Telleria, asegura que en verano no se llevarán a cabo ningún tipo de intervención y que se retomarán los trabajos hacia el otoño, después de que hayan pasado las fiestas de Arrate. «Nos han recomendado que los trabajos se lleven a cabo en otoño o invierno, dado que en primavera es época de crecimiento y renovación para los árboles», asegura la concejala eibarresa.
El informe se empezó a elaborar en agosto del pasado año 2010 por encargo del Ayuntamiento de Eibar. Se han analizado los casos individuales de casi un centenar de hayas situadas en el paraje de Arrate.
El estudio ha dividido el entorno en cuatro zonas: el área de la campa y la colonia, las inmediaciones del hotel Krabelin, el espacio en el que se sitúa la bolera y las cercanías de la cruz de Arrate. En total se han estudiado 94 árboles, aunque hay más hayas en Arrate pero se encuentran en zonas en las que no existen ni mesas para comidas ni hay un tránsito significativo de paseantes.
Regeneración
Todos estos ejemplares que han sido objeto de estudio fueron trasmochados y podados hace unos 60 años y fruto de estos trabajos se ha producido en algunos casos un proceso de pudrición interno que ha llevado a matar los árboles o debilitarlos con el consiguiente riesgo de rotura o caída ante el empuje del viento. Once de los ejemplares analizados «están muertos» y la mayoría se encuentran en buen estado, aunque requieren de una intervención para evitar peligros.
El primer paso que se ha dado es talar algunos de los ejemplares más deteriorados en la zona de la bolera, en la parte izquierda de la carretera según se llega al santuario. También se ha eliminado algún otro ejemplar situado en alguna otra del entorno de Arrate. En estos puntos se han eliminado las hayas para ser sustituidas por otros ejemplares más jóvenes y sanos. Según los especialistas, los nuevos ejemplares que se vayan a plantar deben de tener un «tamaño importante» para que puedan ir cogiendo fuerza y creciendo, aunque teniendo en cuenta también que «las hayas tienen un crecimiento lento en los primeros años de vida». En posteriores ejercicios se irán abordando nuevas fases de este proceso de regeneración del hayedo de Arrate con el objetivo de recuperar esta zona de esparcimiento y y respiro natural para muchos eibarreses y vecinos de localidades del entorno.