Fin de fiesta en Las Lagunas. A dos escalas. Joaquim Rodríguez se reafirma en la Vuelta a Burgos con una victoria incontestable después de soportar con envidiable entereza a toda la batería del Euskatel-Euskadi en una etapa reina, la disputada ayer entre Pinares de la Sierra y Neila, que pasa a los anales de la ronda castellana. Y la escuadra vasca, rendida con honores, cura sus heridas con el esperanzador triunfo del joven escalador alavés Mikel Landa (21 años), bálsamo en una jornada de ciclismo total, sin concesiones. Uno y otro personalizan, a fin de cuentas, los dos valores más reivindicados en la prueba. La solidez de un líder, como el catalán, que llena sus depósitos para la Vuelta a España. Y la consistencia del trabajo en grupo, recompensado con una victoria parcial inolvidable de Landa para el Euskaltel.
Todo ello después de asistir a una jornada resumida, también en dos planos. Uno previsible (fuga con lazo al cuello durante la primera mitad del recorrido). Otro épico. El que arrancó en las primeras rampas de Pasil Rozasvientos, el puerto de primera que servía de aperitivo, treinta kilómetros antes del cierre de la ronda, al ascenso a Las Lagunas. Porque allí fue donde puso en marcha el equipo de Gorka Gerrikagoitia la segunda fase de su operación de 'acoso y derribo' a Joaquim Rodríguez (la primera la inició al lanzar en el kilómetro 38 a Oroz junto a Cabedo, Bessy y Roldán en una fuga con fecha de caducidad que sirvió para fijar, al menos, una cabeza de puente).
El ritmo de carrera, marcado hasta entonces por el Katusha y, en algunos momentos, por el Movistar, sufrió un latigazo con el acelerón provocado por Mikel Landa y Mikel Nieve. Y con ello quedaron al descubierto las limitaciones de Menchov a las primeras de cambio. También flojeó Karpets, llamado a defender al líder Rodríguez. La escabechina provocada por el Euskaltel dejó al catalán sólo con la compañía de Moreno, en un grupo reducido a la mínima expresión. Apenas ocho corredores: Cobo, Pardilla, Lastras, Moreno, 'Purito' Rodríguez y Jeandesboz, a rebufo de Landa y Samu Sánchez, las dos bazas del Euskaltel.
Enormemente significativo. A pesar del reagrupamiento que se acabó fraguando en el descenso hacia Neila, antes de afrontar la escalada al coloso de la ronda.
El asalto definitivo
Samuel Sánchez recuperó a Antón, Astarloza, Oroz y Nieve, y con el resto de sus hombres afrontó el asalto definitivo. Landa apuró un diente más y enfiló hacia la cima en un relevo interminable que pasó a cuchillo, con oxígeno puntual de Nieve, a la treintena de rivales que habían aguantado a duras penas esa ofensiva total.
Las consecuencias de la quema, en la que acabaron abrasados por desgaste casi todos los recursos del campeón olímpico, terminaron siendo desoladoras pero menos. Entre los seis corredores que afrontaron los cuatro últimos kilómetros de la etapa se encontraba 'Purito' Rodríguez, que aguantaba el tipo sin mayores contratiempos, escoltado por Moreno, sólido, sobrado.
Nada pudo con el líder. Ni siquiera Samu, que iba ya con la reserva sin haber tocado aún el roquedo de Las Lagunas. El asturiano caía con las botas puestas e ideaba, ya fuera de la pugna por la general, una respuesta. Vigilado por el líder, por Cobo, por Jeandesboz y por Moreno, frenó su marcha para lanzar a Landa a la desesperada. El prometedor escalador alavés se encargaría de hacer bueno el trabajo del equipo vasco, soportando en primera instancia, sin abrir más brecha que diez escasos segundos. Una arrancada de Cobo, que se llevó con él a Rodríguez, acabó con esa ventaja. Paracía Cobo el favorito para al etapa, pero no fue así. Landa, rápido, supo coger aliento y sorprender, enrabietado, a trescientos metros de la meta. Ese triunfo es el principio de una gran carrera.
El latigazo de Landa, cargado de coraje, dejó perplejo a Cobo y revalorizóo al mejor gregario ayer del Euskaltel, aupado en bloque al podio como el mejor equipo de una ronda castellana que ya figura en el palmarés de Joaquim Rodríguez, el catalán del equipo ruso, el Katusha.