Los productores de txakoli ya miran al mes que viene para recoger la uva. Este año la cosecha llegará adelantada y prometedora para las estadísticas del caldo vizcaíno, que colocará entre un 20 o un 30% más de botellas en el mercado con denominación de origen provincial, lo que supone unos 200.000 litros añadidos. También en 2011 se han sumado diez hectáreas nuevas de viñedos. Y lo mejor parece estar por llegar. En unos cinco años, se espera duplicar la cantidad actual, gracias al 'boom' que se produjo entre 2005 y 2007. De 190 a 380 hectáreas de terreno con vides para producir Bizkaiko Txakolina. La repercusión de aquel incremento se empezará a notar de verdad en un plazo de cuatro años, porque actualmente las plantas son jóvenes y aún dan pocos racimos. Según calculan los técnicos del centro de denominación, en un lustro se llegará a los dos millones de litros.
De momento, la cosecha de 2011 promete. La primavera soleada ha sido muy benigna. «La floración es el momento más sensible, por las enfermedades. Así como en 2010 tuvimos lluvias torrenciales y se perdió fruta, este año la primavera ha venido adelanta, cálida», explica el secretario técnico del consejo regulador de denominación de origen, Antón Txapartegi. Las lluvias de los meses posteriores no han constituido un problema para el fruto, que ya estaba afianzado en la planta. «El agua incluso ha venido bien, porque la sequía estaba siendo fuerte y comprometía algunas vides», subraya.
Txapartegi vaticina «un adelanto importante de la vendimia; con la primavera tan favorable, la recogida se anticipará dos o tres semanas». Será para finales de septiembre, en lugar de mediados de octubre. Pero uno de los talones de Aquiles del txakoli vizcaíno es que sólo el 20% se vende fuera. Más allá de Euskadi, este vino pasa, en muchos casos, por ser «un gran desconocido». Por eso desde el consejo regulador trabajan en promocionarlo y ganar mercados dando a conocer sus características. A eso van orientadas las presentaciones que se organizan en Madrid y Barcelona.
Nueva cooperativa
Hay que tener en cuenta que se trata de «un sector joven». Aunque otros productores reconocen la calidad de Bizkaiko Txakolina y cuenta con la apreciación de los medios especializados, todavía queda trabajo de marketing pendiente. Se buscan distribuidores y clientes. Porque el panorama actual es complejo. «No hay problemas de ventas y de excedentes, pero con un mercado tan presionado, con los precios a la baja, hay que explicar lo que cuesta producir el txakoli», indica Txapartegi.
Es un panorama sinuoso, porque el propio medio físico en que se obtiene ya añade complicaciones. Las vides plantadas en pendientes y en un escenario de muchas precipitaciones obligan a trabajar al productor casi el doble que en La Rioja, por ejemplo. Este año también se notará la reducción del número de bodegas. Incidirá la creación de una nueva cooperativa en Txorierri que reunirá a unos cinco productores de la zona. Así que, si se cumplen las previsiones, de las 51 bodegas censadas se pasará a 46 en toda la provincia.