Respiro en Burgos. Los capos de la ronda castellana dejaron hacer alrededor de los viñedos de La Ribera del Duero y capearon a resguardo de los suyos el vendaval que azotó del sur durante la jornada de ayer, serpenteando caprichoso sobre el cauce del río. Día de calma, previo a la tempestad que, se supone, reventará hoy de forma definitiva la prueba castellan en Las Lagunas de Neila.
Tiempo de espera en un tránsito cansino, con desarrollo consentido. El recorrido de los 168 kilómetros se resume de un plumazo. El pelotón dio patente de corso a Cabello (Andalucía), Martias (Saur), Bizkarra (Orbea) y Orengo (Burgos) desde el banderazo de salida en Roa, y les otorgó siete minutos de lazada en muchos momentos de la etapa. Casi siempre la media estuvo en alrededor de seis.
Pero al completar los cien primeros, el bloque del Katusha empezó a recoger sedal y a poner las cosas en su sitio, Movistar entró en escena para evitar sorpresas en la llegada a la ciudad romana de Clunia y las diferencias se fueron encogiendo de forma progresiva hasta convertirse en cenizas a veinticinco kilómetros de meta.
El paquete entró en los últimos mil metros, los que se inclinan tendidos hacia los restos de la vieja colonia del imperio, totalmente lanzado por La Française des Jeux, decidida a dar la campanada, recuperado de algún que otro susto provocado por los abanicos que fueron dibujando camino de la localidad de Caleruega. Pero cortado por una inoportuna caída a diez kilómetros de la tiza, cuando más rápido y nervioso rodaba entre los recovecos de la vega.
Un solo kilómetro. En ese espacio se volvió a decidir la suerte de una jornada calcada en la forma a las tres previas, aunque con menos efectos secundarios sobre la general que habría quedado, prácticamente, como estaba, de no haberse ido al suelo Sergio Pardilla, el tercero de los hombres que Movisar coló en el listado de aspirantes, y quedar bloqueado por ello junto a Juanjo Cobo (Geox) con un minuto de retraso.
Papeles cambiados
La escuadra navarra, fue, precisaente, la que pegó primero al intuir el comienzo de la rampa, pero se fue desmoronando como un castillo de naipes cuando empezó a tirar del carro Joaquim Rodríguez, ayer gregario de Daniel Moreno que se pegó a su rueda pendiente de Samuel Sánchez y de Pablo Lastras que llegaba desde lejos, ya casi sin pegada. Intercambio de papeles, premio a la fidelidad mostrada en la traca del Castillo de Burgos.
La subida a la loma se hizo asfixiante de nuevo, insufrible, en ese mismo orden hasta la ya agónica recta que conducía al podio de Clunia. Y allí quedó bien claro que el asturiano buscaba, una vez más, revancha, superando a Pablo Lastras pero incapaz de seguir la estela de Moreno. El 'Purito', de nuevo líder, lo celebraba dentro de la locomotora como si el triunfo de su lugarteniente fuese suyo.
Hoy vuelve a necesitarle. Se enfrenta a la reválida de Neila, el puerto de categoría especial que debería decidir, definitivamente, la carrera.