Los fantasmas de los peores recuerdos mezclados de palizas, mamparas y exigencia de una mayor seguridad volvieron ayer a protagonizar los corrillos de los taxistas vitorianos. Como confirmaron fuentes oficiales de la Ertzaintza, sucedió veinte minutos antes de las cuatro de la madrugada, en la parada habilitada en el entorno del Parlamento vasco. Fue entonces cuando «un hombre de mediana edad» que se encontraba en el lugar, según varios testigos presenciales, agredió a LM.B. en plena trifulca iniciada antes de que el taxista se dispusiese a estacionar el coche en la zona reservada.
Al parecer, recibió un fuerte golpe en la mandíbula que le dejó inconsciente durante varios minutos, obligando a trasladarle al hospital Txagorritxu con una brecha en el rostro. Aunque ayer fue dado de alta bajo su responsabilidad -los médicos querían dejarle 48 horas en observación-, fuentes conocedoras de lo sucedido explicaron que también recibió asistencia en el hospital Santiago para ser sometido a otro tipo de pruebas. Salvo el lógico nerviosismo de la situación, parece que el fuerte golpe no ha dejado secuelas.
No fue el clásico rifirrafe entre taxista y cliente, sino que el agresor estaba en la calzada obstaculizando el paso de la circulación. Los cláxones iniciales derivaron después, una vez el taxi ya estaba estacionado, en un trifulca que acabó con LM.B. inconsciente en el suelo y con varios de sus compañeros reteniendo al agresor hasta que llegaron los primeros efectivos de la Policía Municipal, que se encargo de las diligencias.
Protesta solidaria
El suceso corrió como la pólvora entre los profesionales del sector, que acordaron realizar una parada de «brazos caídos» en señal de protestas y de solidaridad. De 12.30 a 13 horas, ayer no hubo taxis en Vitoria, «salvo para cubrir las urgencias que pudieron darse». «Al final todo ha quedado en nada, pero es un toque de atención que no podemos pasar desapercibido. No pedimos nada, sólo que nos dejen trabajar en paz durante las fiestas», coincidieron en señalar varios profesionales consultados por este periódico.
Pese al episodio de ayer, la buena noticia es que hace cuatro años que no se sucede un acontecimiento de esta índole, en el que un taxista alavés sufre una brutal paliza. Ocurrió en noviembre de 2007, en Arlabán, y los agresores fueron condenados a 16 años de cárcel.