16.000 kilómetros, más de diez países, un mes y un objetivo: llegar a Ulan Bator (Mongolia). Y todo ello al volante de un Toyota Yaris de apenas 1.200 centímetros cúbicos (poco más de 50 caballos). Puede parecer una locura -tal vez lo sea- pero eso no ha disuadido a Patxi Godoy y a Eneko Portillo de elegir el Mongol Rally para pasar sus vacaciones.
Juntos forman el equipo Estepakide y juntos vivirán durante aproximadamente un mes esta intrépida y poco convencional aventura. No es una carrera, ni siquiera hay premio para el ganador. Es una síntesis de aventura y emoción en la que decenas de equipos llegados de todos los rincones del mundo recorrerán miles de kilómetros guiados por la brújula de la solidaridad.
Y es que, además de la donación previa que cada equipo ofrece a 'su' ONG antes de partir, -Christina Noble Children's Foundation en el caso del equipo vasco-, su labor filantrópica seguirá una vez atravesada la línea de meta. No en vano, a su llegada a Ulan Bator los participantes subastarán sus vehículos con fines benéficos. Eneko y Xabi dejarán, pues, su pequeño Yaris en Mongolia, de donde no tienen previsto regresar hasta visitar los orfanatos de la capital y todos los proyectos que la ONG con la que colaboran desarrolla en el país asiático.
La ruta más complicada
Ya de viaje hacia Barcelona, a donde llegaron ayer, esta pareja de aventureros espera alcanzar sin problemas la meta, si bien son conscientes de que «el coche nos puede dejar tirados. Eso sí, si él no falla, llegaremos seguro». También son seguros los peligros y las aventuras a los que tendrán que enfrentarse a lo largo de la ruta, una de las más complicadas del rally. No en vano, tendrán que atravesar países como Turquía, Kazakistán o Uzbekistán y cruzar ciudades, desiertos y montañas.
Es la primera vez que Eneko y Xabi participan en este rally, aunque el gusanillo por los coches les picó hace tiempo. «Siempre nos ha gustado todo lo relacionado con el motor y cuando un amigo nos comentó la idea, no lo pensamos dos veces», confiesa Portillo. Y eso que los preparativos previos al viaje no han sido fáciles: buscar el vehículo, ponerlo a punto, conseguir patrocinadores, regular los visados...
Pero la aventura ya está en marcha. Familias y amigos les envidian. Y es que el Mongol Rally tiene todos los mimbres para acabar siendo una experiencia inolvidable. «Si vas de vacaciones a la playa, puede que dentro de unos años no recuerdes a cuál fuiste, o qué hiciste, pero esto seguro que lo vamos a recordar».