El Juzgado de lo Penal número 1 de Bilbao ha condenado a dos hermanos a dos años de prisión por apalear en 2009 a un ertzaina de paisano al grito de «chivato» y «puto madero de mierda». En la sentencia, además, se considera a los acusados responsables de un delito de atentado contra agente de la autoridad por haber agredido al hombre por su condición de policía.
El sumario contra los dos hermanos fue polémico porque, en un primer momento, la consejería de Interior no ofreció ningún tipo de ayuda jurídica al agente herido. Este hecho motivó una queja del sindicato mayoritario de la Ertzaintza, Erne, quien acusó al departamento de «abandonar a los ertzainas» en este tipo de casos o en el de las acusaciones de malos tratos. El PP se sumo a las protestas, y su parlamentario Carlos Urquijo, llevó la iniciativa al Parlamento. El consejero Rodolfo Ares encargó un informe sobre la situación legal de los agentes y emitió una directiva por la que «cualquier agente que se vea involucrado por su condición de ertzaina en un procedimiento judicial, como reclamante o como reclamado, contará siempre con el apoyo legal de la consejería». La directriz de Interior supuso un cambio total con respecto a la política que se había mantenido en los años anteriores, en los que el apoyo legal no se asignaba de forma automática a los policías vascos.
En el juicio por la paliza, la intervención del Departamento de Interior ha sido clave ya que la Fiscalía no consideró apropiado acusar a los agresores de un delito de atentado contra un agente de la autoridad. Los letrados de la consejería, sin embargo, insistieron en ese punto. El juez, en su sentencia, acepta las tesis de Interior y considera que el ertzaina sí había sido atacado por su condición de policía.
El ataque se produjo el 17 de septiembre de 2009 a las diez de la noche en Bilbao. Un ertzaina fuera de servicio salió de su casa para depositar la basura en un contenedor. Dos personas que se encontraban en el exterior de un bar cercano comenzaron a gritar «vamos a matar a todos los calvos», en referencia al ertzaina, que lleva la cabeza rapada. Los dos hombres -hermanos y ambos con antecedentes penales- se abalanzaron sobre el policía, le sujetaron y comenzaron a pegarle. Al agente le fracturaron la pierna con una patada y le rompieron la nariz de un puñetazo. Mientras le apaleaban, los hermanos gritaban «chivato» y «puto madero de mierda».
Sangre en los coches
Los atacantes no cesaron de golpear al ertzaina hasta que varios clientes del bar salieron a la calle para pedirles que le dejaran en paz. Según el atestado que se elaboró en su día, la sangre del ertzaina ya había salpicado a los vehículos cercanos. Cuando el agente intentó incorporarse para huir no pudo hacerlo, puesto que tenía la pierna fracturada y ni siquiera consiguió ponerse de pie. Un vecino de la calle, ante el estado que presentaba el ertzaina, decidió no esperar a la ambulancia y lo llevó al hospital de Basurto con su propio vehículo.
En este sentido, además de la pena de dos años de prisión para cada uno de los hermanos, el juez ha impuesto a los condenados el pago de 900 euros por el tiempo de hospitalización del ertzaina; 10.200 por el periodo de incapacitación para trabajar y 5.000 por las secuelas que sufre después de la paliza. En total, 16.100 euros. Ambos deberán hacer frente a esta indemnización de forma conjunta.