El líder del PP recuerda, cada vez que la ocasión lo merece, que sus actos no se rigen por presiones externas. No van con él. Y máxime cuando la exigencia viene desde el PSOE. El vicesecretario socialista y portavoz del Gobierno, José Blanco, horas antes de una intervención de Mariano Rajoy en Galicia, emplazó ayer al presidente popular a «dar explicaciones» sobre el procesamiento de Francisco Camps y «tomar decisiones en lugar de mirar para otro lado y esconderse bajo el ala de la gaviota, porque no es un tema menor».
Pero Rajoy, fiel a su convicción de que es mejor enfriar las controversias, mantuvo ayer su silencio, pese a la gravedad que supone exponer a su partido a la imagen de todo un presidente autonómico y barón regional sentado en el banquillo de los acusados por haber presuntamente recibido regalos de la trama corrupta Gürtel. El mandatario popular esquivó a la prensa en Santiago de Compostela, consciente de que formularían preguntas incómodas. Sólo habló donde estaba previsto: antes de la comida que compartió con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y un grupo de alcaldes gallegos. Pero lo hizo para destacar la necesidad de austeridad en la economía.
Además de Blanco, que puso el acento en la gravedad que, a su juicio, supone que el PP de la Comunidad Valenciana tenga a «buena parte de su cúpula» procesada o imputada por corrupción, varios responsables regionales del PSOE hurgaron en la herida. «Si de verdad, como dice Rita Barberá, Camps está tan afectado, que por su bien y por el de todos los valencianos se vaya de inmediato», declaró Carmen Ninet, portavoz de los socialistas valencianos.
«Frivolidad y demagogia»
Rajoy no citó ayer a Camps y tampoco al candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque a éste le mando un recado por sus propuestas para que la banca ayude a crear empleo. «Las frivolidades, las demagogias, los oportunismos, las jugadas a corto y la búsqueda constante del titular no sirven para nada», aseveró. El líder del PP calificó de «sorprendente que los que nos han traído hasta aquí ahora se ofrezcan voluntarios para arreglar los problemas».
El presidente de los populares vuelve a la palestra hoy. Presidirá en Pontevedra una reunión con máximos responsables de diputaciones provinciales, pero parece probable que aborde públicamente el 'caso Camps'. La reunión será a puerta cerrada y los medios sólo tendrán acceso durante los discursos de Feijóo y Rajoy. Y si el jefe de filas no se moja, menos aún los gregarios.