La promotora vitoriana Urco-Urbasa, propiedad de Andrés Iráculis, sigue golpeada por la crisis. Si en febrero de 2009 era la Vital la que acudía en su rescate y se quedaba con sus propiedades en la parcela de la plaza de toros, ahora es el Ayuntamiento de Vitoria el que se cobra en especie sus deudas. El Consistorio vitoriano subastará el próximo 26 de julio en las oficinas de Hacienda una parcela propiedad de Urco-Urbasa en el sector 12 de Salburua o Arkaiate. El solar, ubicado en el corazón del nuevo barrio, tiene capacidad para hacer 131 viviendas libres y tiene un precio de salida de 14 millones de euros.
Se trata de una parcela de más de 2.800 metros cuadrados a la que le corresponde un aprovechamiento de 9.400 metros cuadrados para uso terciario y residencias de precio libre. Además de la compra del solar, su adjudicatario deberá hacer frente a una serie de pagos que Urco-Urbasa no ha hecho al Ayuntamiento. En concreto, la promotora debe al menos 2,5 millones de los gastos de urbanización del polígono S-12 y otras cuotas.
Las empresas o particulares interesados en este solar, uno de los mejores de Arkaiate, tienen de plazo hasta las nueve de la mañana del 26 de julio para presentar sus ofertas en sobre cerrado. El licitador deberá después depositar como garantía en Hacienda el 20% del precio por el que se haya adjudicado el solar. La subasta, claro está, también puede resultar desierta. En ese caso se podría organizar una segunda licitación en ese mismo día.
Acosados por las deudas
No es ni la primera ni la última gran promotora vitoriana que pasa por este trago. Sin ir mas lejos la constructora Urvasco, cuyo titular es Antón Iráculis, hermano de Andrés, también tuvo que deshacerse de sus terrenos en el solar de Esmaltaciones -la mitad se los quedó la Caja Vital- y ha pagado algunas de sus deudas fiscales a la Diputación alavesa con obras de Chillida y Serra valoradas en 5 millones de euros.
Además, el Ayuntamiento también embargó el pasado año la famosa casa Pando-Argüelles, el palacio de cúpula azul que se erige en la esquina de Manuel Iradier con San Antonio, a promociones Maialar. Lo más crudo de la crisis atrapó a la inmobiliaria cuando ya había comenzado las obras en el inmueble, donde pretendía hacer apartamentos de superlujo. El que fuera sede de la Real Sociedad Bascongada, Euskaltzaindia o Eusko Ikaskuntza, abandonado a medio construir, salió a subasta dos veces por un puñado de euros, pero con una carga de deuda de 7 millones.