Arte, deporte, trabajo social... a Oliver Barry le cuesta decantarse entre las diferentes materias que conoce para decidir cuál le gusta más. De momento, todo le interesa. Esta insaciable curiosidad, unida a un brillante expediente académico con una nota media de 9.2, han permitido a este estudiante del colegio Gaztelueta obtener una beca para cursar bachillerato en Mostar, la ciudad más importante de Bosnia y Herzegovina. El joven, de origen vigués pero residente en Bilbao, ha sido becado entre más de 1.000 candidatos por Colegios del Mundo Unidos, una organización en cuyos centros formativos conviven personas de hasta 80 nacionalidades distintas.
La selección de estudiantes es flexible y tiene en cuenta diversos aspectos. «No buscan un perfil fijo, sólo personas que encajen en su proyecto», comenta Oliver. «Tengo muchísimas ganas de conocer culturas, personas...». Así de optimista afronta la aventura en la que se embarcará el próximo 21 de agosto. De momento, son más las dudas que las certezas acerca de cómo serán sus siguientes dos años, pero está convencido de que vivirá una experiencia única. «Todo, desde el sistema educativo hasta la realidad social del país, será muy distinto de lo que ya conozco», asegura.
Bosnia, a pie de calle
Además de otorgar el título de Bachillerato Internacional, los Colegios del Mundo Unidos promueven la creatividad, el deporte y la humanidad . Campos en los que Oliver ya ha dado sus primeros pasos. Es campeón de esgrima de Euskadi en su categoría, ha participado en proyectos sociales y domina el inglés y el francés.
En la ciudad de Mostar podrá conocer a fondo una sociedad en la que aún están presentes los recuerdos de la guerra de Bosnia, el sangriento conflicto bélico de la década de los 90. El futuro colegio de Oliver está situado en pleno corazón del municipio, en contacto directo con los ciudadanos y la realidad social del país. Fue esto precisamente lo que le impulsó a solicitar la beca en este centro. «Me interesa vivir la experiencia a fondo y colaborar con los refugiados de guerra», explica el joven.
De momento, todo son buenas expectativas. «El ambiente en la organización es genial y la gente es muy abierta ...», comenta Oliver, que aprovechará la experiencia para seguir cultivando sus aficiones. «Me encanta la literatura, el cine, el teatro musical...» También le gustaría viajar y practicar deportes, como el rugby, poco habituales en España. Para la pregunta «¿a qué te gustaría dedicarte en un futuro?» aún no tiene respuesta. Solo sabe que posee un espíritu inquieto que dejará volar en tierras bosnias.