La plaza de Vista Alegre abrirá mañana, a las 18:30 horas, el portón de los sustos para celebrar una novillada con picadores que inaugurará la presente temporada en Bilbao. Los novilleros Juan Del Álamo y Víctor Barrio se medirán 'mano a mano' con utreros de José Cruz -Iribarren-, ganadero de bravo vizcaíno que, junto a su hijo Rafael, cría reses de procedencia Jandilla, vía Daniel Ruiz Yagüe, en el término salmantino de La Encina.
Los económicos precios de las entradas -oscilan entre los 25€ del tendido general de sombra y los 10€ de las entradas para menores de 26 años- y la halagüeña previsión meteorológica propician una excelente entrada para presenciar un espectáculo de máxima rivalidad entre dos de los más destacados integrantes del escalafón de novilleros.
De un lado, el charro Juan Del Álamo, torero en pleno desarrollo de sus virtudes: hambre -proviene de una familia muy humilde-, afición, carácter, frescura, entrega, ambición, versatilidad, oficio, solvencia y, definitivamente, talento natural. Referente de los novilleros de su generación, ilusionante proyecto de figura del toreo, Del Álamo acostumbra, desde muy temprana edad, a soportar las elevadas exigencias de los aficionados taurinos. En la que es la temporada de su ceremonia de alternativa -la recibirá de manos de Julián López, El Juli, en Santander el próximo 25 de julio-, sus apoderados, Jesús Benito y Guillermo Marín, han previsto una campaña cuajada de compromisos en cosos de máxima categoría. Su última actuación fue resuelta con una salida a hombros por la puerta grande de La Glorieta de Salamanca, tras estoquear en solitario un desigual encierro de Garcigrande al que cortó siete orejas.
Las espadas, en alto
Por otro lado, el segoviano Víctor Barrio, que debutó con picadores a finales de 2009. La pasada campaña, la de rodaje, le sirvió para triunfar con rotundidad en varias de las principales novilladas. Sus dos notables actuaciones cuajadas en el pasado abono isidril, frente a astados de las vacadas de Flor de Jara y El Ventorrillo, volvieron a convencer a la crítica y la siempre difícil cátedra venteña. Su determinación, valor, torería, facilidad, imaginación y claridad de ideas frente a toros de muy distinta condición, le convierten en uno de los más destacados valores de un escalafón, el de novilleros, que reverdece gracias a la docena larga de noveles que sueñan con una alternativa de relumbrón.
Como antecedente más cercano al duelo de mañana por la tarde, citar el 'mano a mano' que Del Álamo y Barrio dirimieron en Valdemorillo el 4 de febrero. Las cinco orejas que paseó Barrio eclipsaron el solitario trofeo que obtuvo Del Álamo. Seguro que el novillero salmantino busca sacarse la espina en el ruedo bilbaíno. Suenan las espadas.