Tras reconocer su responsabilidad en el fracaso organizativo de las dos jornadas de Burdeos, la Junta Directiva y la gerencia de la ACT pidieron ayer «de forma sincera disculpas a deportistas y entrenadores, clubes, directivos, aficionados, patrocinadores y cuantas personas habían depositado su ilusión y confianza en poder disfrutar del evento y que por las circunstancias acontecidas no han podido ver colmadas sus expectativas». Tal y como lo hicieran en persona el domingo, ayer asumieron a través de una nota «los errores organizativos» cometidos y anunciaron que «se analizarán en el seno de la asociación para que no se vuelvan a producir situaciones tan desagradables y lamentables como las producidas».
La junta se reunirá mañana para estudiar con la cabeza más fría los fallos realizados y estudia convocar una asamblea para el sábado 2 de julio en Camargo, coincidiendo con la disputa de la Bandera Valle. Allí se llevarían las conclusiones para ser valoradas por los clubes.
El presidente de la ACT, Piter Bravo, insistió ayer en que «somos un órgano asociativo y formamos un equipo para lo bueno y para lo malo. No se puede echar la culpa a una persona sino que todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad». Ratificó en este sentido su confianza en el gerente, Iñaki Mikeo, quien el domingo puso en manos de la junta su cargo.
Sus palabras no son las únicas palmadas en la espalda que ha recibido en las últimas horas Iñaki Mikeo. Dos tercios de los clubes ya se han puesto en contacto con él para manifestarle su apoyo y su ánimo ante el fracaso del Garona. Presidentes y delegados le hicieron llegar así su visto bueno para que siga gestionando la asociación.
El propio afectado confesaba ayer que «he cometido el error de ser demasiado echado para delante, pero es que estaba convencido de que podía salir bien. Los balizadores y el Comité de Competición me habían advertido de que no sería fácil, pero no pensaba que las condiciones fueran tan desfavorables. Hemos confiado en las autoridades del puerto de Burdeos, que nos habían dicho que con la marea baja no había problema de embarque. No conocen el mundo de las traineras y es normal que se equivoquen».
Los entrenadores volvían a insistir ayer en que, si se hubieran verificado las condiciones del campo de regateo, se hubiera evitado el bochorno. Lamentaron además que el Comité de Competición argumentara que ya había realizado un informa adverso y que la gerencia insistiera que fueron los clubes, a través de una asamblea, los que aprobaron la disputa de las dos jornadas aquitanas.
La nota hecha pública ayer por la ACT transmite más rabia y ganas de enmendar errores que hundimiento e intenciones de dimisión. Señala que «tan o más importante como cualquier depuración de responsabilidades sería en este momento trabajar de forma que se pueda ofrecer a todos los agentes del mundo del remo, en especial los deportistas y aficionados, una excelente competición en todos sus sentidos».
«¿Y si vamos al Misissipi?»
Lo sucedido en Burdeos servirá para que los responsables de la ACT actúen con mayores dósis de realismo a la hora de organizar algunos eventos. El presidente, Piter Bravo, reconoció que «tal vez tenemos que tener los pies más en el suelo y una bofetada de vez en cuando no viene mal».
En la reunión matinal de entrenadores que tuvo lugar el domingo uno de ellos reflejó la misma idea con una frase original que rompió con el tono dramático y monótono del encuentro: «Si nos dicen que vayamos al Misissipi a remar cogemos todos unos aviones y nos vamos, pero alguien ha tenido que ver qué condiciones hay allí y hay que estudiar si es factible o no».
Más allá de los errores cometidos por la organización, los propios remeros reconocían ayer que las diferentes posturas de los clubes a la hora de afrontar los problemas no contribuyen a la buena salud de la asociación. Algunos presidentes reconocen haber recibido la llamada de su entrenador solicitando pedir que la regata no fuese puntuable y algunos entrenadores reconocen que sus delegados votaron en función de los intereses del club.
Como miembro de la junta directiva de la ACT y presidente a su vez de San Pedro, Josetxo Aranburu reclamó ayer «una unidad más fuerte» en el seno de la asamblea «para que los acuerdos que se tomen no sean descafeinados». Recordó que la ACT ha traído más cosas buenas que malas al remo y abogó por mirar hacia adelante. Todas las partes esperan que la herida cicatrice tras la regata de Camargo. Y que los errores, si son previsibles, se atajen de antemano.