Al trompetista Paco Galve le sale música triste de blues a la hora de valorar su primera campaña de matriculación como director de la escuela Luis Aramburu. Y eso que ha ido muy bien. Pero es que, por un lado «nos hemos preocupado bastante de publicitarlo. Y, además, creemos que el evento de Musikaldi ha tenido mucha influencia en las solicitudes», apunta el responsable del centro municipal, que ha registrado durante el mes de mayo 950 matrículas nuevas, frente a las 750 de otros años.
Esta cantidad de demanda «se corresponde aproximadamente con 750 personas, ya que algunas se apuntan a varias cosas», aclara Galve. El problema es que la mayoría de ellas -un 80%- no podrá acceder a la escuela, ya que el centro tan sólo puede incorporar a una quinta parte de los aspirantes a los estudios musicales.
«Prevemos que serán entre 600 y 650 las personas que se quedarán sin plaza, porque lo máximo que podemos absorber por año son unas doscientas matrículas», expone el director. Y añade que «nos preocupa que esto llegue a convertirse en unos 'números clausus' de hecho», valora Galve.
En el caso de las enseñanzas instrumentales, el primer puesto se lo lleva la guitarra -tanto clásica como eléctrica-, seguida por el piano y el canto. Pero cerca de 150 personas se quedarán sin poder acceder a las seis cuerdas. «Imagine a los profesores que en septiembre tendrán que decir a la gente que sólo pueden entrar diez o quince. Les pueden llamar de todo», describe el docente.
No obstante, el auténtico número uno en la demanda «es Iniciación a la Música, para niños de 4 a 7 años. Igual hemos tenido 450 solicitudes y sólo podrá entrar un centenar». Al centro le resulta imposible cubrir las solicitudes «porque estamos a medio gas, pero podemos atender a más alumnos».
De hecho, la escuela vitoriana es, con mucho, la que menos alumnado posee en las capitales vascas. Si Bilbao cuenta con 1.600 estudiantes y San Sebastián llega a los 1.800 en su centro municipal, Luis Aramburu no llega al millar: sumaba un total de 880 alumnos el pasado mes de septiembre.
Subvenciones
La explicación a estos desfases está en la dedicación laboral del profesorado. Tan sólo diez de los 37 docentes de la escuela vitoriana tarbaja a dedicación completa. «Hay muchos a media jornada y algunos están al 25%. Queremos que tengan jornadas de trabajo dignas y creemos que estamos haciendo una buena labor, pero podríamos absorber al doble de alumnos», calcula Galve.
El director del centro precisa que las subvenciones del Gobierno vasco pueden permitir ampliar al oferta docente. «Hay instrumentos de interés preferente, que se subvencionan al 100%, como la viola, el oboe, el fagot y la tuba, cuyos profesores trabajan ahora un 25% de jornada».
Esta y otras circunstancias figuran, según Galve, en los informes que la escuela ha hecho durante años, sin mejoras en los últimos 18. Por ejemplo, los docentes calculan que 70.000 euros permitirían solucionar la problemática de un centro cuya financiación debería proceder, a partes iguales, de matriculaciones, Gobierno vasco y Ayuntamiento.