Más que gustarle, adora a David Bisbal, y por eso los 10.000 kilómetros que separan Los Ángeles de Bilbao le parecen una distancia llevadera. Tiene 18 años, se llama Ana María de León García, vive en la gran metrópoli californiana y el próximo sábado estará en el Palacio Euskalduna para ver a su ídolo. Como dicen los norteamericanos: un sueño hecho realidad.
Cuando su profesora de Español puso un cedé del 'triunfito' en clase, a modo de ejercicio para aprender el idioma, el nombre del cantante no le decía nada a esta muchacha. Pero su música le «encantó al momento». Fue un flechazo instantáneo. No tardó en llegar a su casa y encender el ordenador para escuchar nuevas canciones del artista al que acababa de descubrir.
Los tirabuzones y las volteretas del almeriense habían llegado hasta California gracias a una maestra enamorada de la cultura española y de una clase que, cantando en grupo, tenía que analizar las letras para ampliar su vocabulario.
Tres años más tarde, Ana María pasará un verano a diez mil kilómetros de su casa -más de doce horas en avión- para conocer a su idolatrado cantante y, de paso, perfeccionar su español en la Universidad de Deusto. Ella se muestra «emocionada y nerviosa», aunque todavía no se lo termina de creer.
Su profesora utilizó el popular tema 'Ave María' para convertirla en una fiel devota de la religión Bisbal. Desde entonces, no ha dejado de alentar el sueño de ver al cantante en vivo, aunque para ello tuviera que cruzar el Atlántico. Para envidia de sus compañeras de aula, partía con ventaja, ya que parte de su familia reside en Bilbao. El hospedaje en la capital vizcaína correrá a cargo de su tía Isabel y su primo, quienes cada año regalan a sus familiares recién graduados una estancia de dos meses, antes del comienzo del primer año universitario.
Por Bisbal, Ana María incluso se saltará su fiesta de graduación del 12 de junio, que pone punto y final a sus años de instituto, una fecha muy señalada en la vida de los adolescentes estadounidenses. «Todo merece la pena», comenta entre risas, inquieta al pensar en el momento del concierto, al que tantas vueltas le ha dado en los últimos meses.
Aunque nació en Estados Unidos, por sus venas corre sangre latina, puesto que sus raíces son españolas y guatemaltecas. Y aunque reconoce no saber mucho de España, tiene «muchas ganas de aprender». Sus antepasados viajaron hasta la Costa Oeste estadounidense desde Saucelle, en Salamanca, y Gijón.
Además, aunque éste será su estreno en un concierto de Bisbal, no vuela por primera vez a España, donde viajó con nueve meses y doce y quince años. Reconoce que le encanta venir a este país, del que sólo ha recorrido el norte. «Tengo muchas ganas de conocer Andalucía», asegura. El viaje le permitirá conocer más de cerca las tierras almerienses donde nació su ídolo, y no le asusta hacerlo en los meses veraniegos, cuyo clima bochornoso es parecido al de Los Ángeles en esas fechas. Se sentirá como en casa.