Lo primero, quiero agradecer a todos los que ejercisteis vuestro derecho a votar y lo hicisteis pensando en mi partido, y consecuentemente, en mí. Gracias a vuestra confianza, hoy veo colmadas mis aspiraciones y observo con ilusión un horizonte esperanzador. Habéis decidido que sea uno de vuestros representantes en el gobierno municipal y eso me llena de orgullo y satisfacción. Supongo que estáis premiando mi campaña electoral, que está feo que yo lo diga, pero ha sido un ejemplo de civismo y de entrega. Me habéis visto en vuestros barrios repartiendo el programa del partido, sonrisas y alguna chuchería; me habéis podido trasladar vuestras preocupaciones. Me he mostrado cercano y accesible como así lo requería la ocasión, y como así me lo recomendaron los expertos en marketing a los que hemos confiado nuestra puesta en escena. A partir de ahora, ya con el voto en la 'buchaca', puede que la relación tan cordial de la campaña sufra algún cambio. Nimiedades... Probablemente no me veáis pateando las calles como un vulgar peatón, habiendo como hay un coche que me puede recoger en la puerta de mi casa y llevarme al curro. Sí, porque esto es un curro como otro cualquiera, vamos a quitarle épica al asunto, como el vuestro, si es que lo tenéis. Por cierto, cuando os decía «me ocuparé personalmente de ese tema», realmente estaba diciendo: «Pobre hombre, eso es imposible». Ah, tendré mis días malos y mis compañeros tocapelotas e indeseables como en cualquier fábrica u oficina. Efectivamente, sufriré estrés y me veré obligado a cogerme bajas y días libres. No esperéis verme sonreír como en la foto del cartel, ese no soy yo exactamente. Tengo mis días buenos, pero lo habitual en mí es un carácter agrio. Vamos, que soy lo que se conoce como un tipo borde. La parte buena del negocio que me espera es que, en un mesecito, estamos en verano, o sea, que hasta septiembre, no empezaremos a trabajar de verdad. ¡Y cobrando desde hoy! Pasen buen día y sigan creyendo en la democracia, aunque no sea real.