Júndiz dio ayer el primer paso para convertirse en uno de los nudos logísticos ferroviarios de carga más importantes de España. El polígono vitoriano, el más grande de Euskadi, será en poco más de dos años la puerta de entrada de mercancías por vía férrea del País Vasco. El proyecto se hará realidad porque en sus instalaciones se podrán operar tanto en el ancho de vía ibérico (1.668 milímetros) como en el europeo -la alta velocidad- de 1.435 milímetros.
Ayer, el Ministerio de Fomento incluyó a Júndiz, al igual que a la terminal guipuzcoana de Lezo, en la Red Básica de Mercancías del Plan Estratégico, paso obligado para que la iniciativa pueda ver la luz. El acto se desarrolló en Madrid y contó con la presencia de José Blanco, ministro de Fomento, y de Iñaki Arriola, consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transportes, encargados de rubricar el protocolo de colaboración.
La terminal ferroviaria, desde la que luego se distribuiría la carga en camiones, ocuparía cerca de 48 hectáreas -el equivalente a alrededor de cincuenta campos de fútbol- y supondrá una inversión inicial de 62 millones de euros. Una cifra que llegaría a los 120 millones en el horizonte de 2037.
Los expertos prevén que con la entrada en funcionamiento del nudo logístico se evitarían dos millones de desplazamientos por camión hasta el año 2037, además de conseguir un ahorro de 155 millones en costes externos, que representan el 80% del gasto de tráfico de mercancías por carretera.
Las previsiones hablan de un movimiento de carga de unas 43.000 unidades durante el primer año de funcionamiento de la terminal, una cifra que aumentaría hasta las 324.000 en 2037, cuando se prevé que las instalaciones trabajen a pleno rendimiento. Sin embargo, los cálculos más optimistas hablan incluso de la posibilidad de que se puedan llegar a manejar en la terminal de Júndiz hasta 578.000 unidades de carga.
Junto a Arasur
El estudio contempla, además, un movimiento de 67.000 toneladas en 2013 y de 290.000 veinticuatro años más tarde. En un primer momento circularán dos trenes diarios, que llegarán a ser catorce en un escenario moderado, o veintisiete en el más ventajoso. La terminal de carga tendrá una longitud de 750 metros y un ancho de 70 metros. Funcionaría de una manera coordinada con la actual plataforma Arasur, ubicada en la localidad de Rivabellosa.
Iñaki Arriola calificó la firma del convenio como «un paso importante» ya que, a su juicio, implica «dar un impulso definitivo al transporte de mercancías por ferrocarril en Euskadi. Es necesario diversificar los medios de transporte y utilizar el ferrocarril y los puertos porque son sistemas más sostenibles», destacó el consejero.