Es de libro que la Semana Santa significa para muchos vitorianos dejar por unos días su ciudad. Por eso, la celebración en torno a la lectura y la literatura se centrará este fin de semana en la feria y los talleres programadas por los libreros y el Ayuntamiento en la plaza de España y la Virgen Blanca. Y es que diferentes instituciones culturales han pensado que, si el público se mueve, bien se puede desplazar la conmemoración del día 23.
Por el mismo motivo, la Fundación Sancho el Sabio celebró ayer en su sede de Betoño una jornada de puertas abiertas. Los visitantes pudieron conocer el funcionamiento del centro de documentación y admirar el amplio arco histórico de publicaciones recogido en la muestra bibliográfica '500 años de libros'.
Igualmente, la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa adelantó el Día del Libro, con una lectura pública centrada en el campo de la poesía. La maratón literaria, que se prolongó durante todo el día, contó con la participación de diferentes colectivos, como Los Poetas Rojos, La Botica, Krelia.a o Poetas sinGeneración, además de agrupaciones de mayores o de estudiantes de Secundaria.
Esta lectura no fue la única, ya que el centro-museo Artium acogió un recorrido por textos relacionados con el arte desde las 12.00 hasta las 19.00 horas: de Warhol o Kandinski a Patti Smith, Henri Michaux o Griselda Pollock. La diputada de Cultura, Malentxo Arruabarrena, abrió las sesiones -que arrancaron con todo el horario cubierto- con un texto en euskera sobre el color. Continuó el director, Daniel Castillejo, con unas páginas de Jorge Luis Borges.
Pero el centro museo también cerraba ayer su habitual experiencia de intercambio y liberación de libros. Un total de 200 ejemplares cambiaron de manos en este 'bookcrossing' que el Artium ha exportado a 31 centros culturales de toda España, según recordó Castillejo.
Además, el museo de arte contemporáneo abrió la muestra 'Cuentos imaginados. El arte de la ilustración infantil' , en torno a «la importancia de la imagen en la literatura como recurso para estimular la fantasía y el disfrute visual de los más pequeños», indicó la responsable de la biblioteca, Elena Roseras.
Pioneros del dibujo
En ella, hay auténticos hitos gráficos, que han marcado numerosas tendencias: Desde las pioneras viñetas del 'Little Nemo in Slumberland' que Winsor McCay publicó en el New York Herald de 1905 a 1911, con sus páginas en formato sábana, hasta las imágenes creadas por Antoine de Saint-Exupéry para su libro 'El Principito'.
Tanto en el caso de esta última obra como en una versión de la 'Alicia' de Carrol o en relatos medievales, lo gráfico adquiere tridimensionalidad, a través de páginas desplegables. En las paredes, murales con el gato de Cheshire, Caperucita cabalgando a lomos del lobo, un genio o un dragón, un caballero y la imprescindible princesa revisten al conjunto de un ambiente lúdico.