Lo que no fue posible en Guipúzcoa lo ha sido en Álava. El Araba buru batzar del PNV y la dirección de Hamaikabat en el territorio cerraron ayer un acuerdo para concurrir juntos a las elecciones municipales y forales del 22-M, que permitirá al partido de Iñaki Galdos encabezar la lista de Salvatierra, en la que repetirá como 'número uno' el actual alcalde -electo en su día por EA-, Iñaki Beraza. Fuentes de ambos partidos confirmaron el acuerdo, que podría garantizar hasta dos junteros a la formación escindida de Eusko Alkartasuna.
Esta mañana, ambas formaciones han confirmado que se presentarán de forma conjunta por Salvatierra, Campezo, Oion, Laguardia, Elciego, Zuia y Zigoitia. De momento, Hamaikabat sólo liderará una de esas listas, la de Salvatierra. En el resto de municipios alaveses, puede darse el caso de que haya miembros de Hamaikabat integrados en las listas del PNV. En todo el territorio, las siglas oficiales de la formación serán las del PNV, aunque la grafía electoral integrará a ambos partidos en los pueblos citados.
En el caso de las elecciones a Juntas Generales, los partidos no han desvelado cuántos puestos en posición de salida corresponderán a Hamaikabat dentro de las planchas del PNV, si es que hubiera alguno.
Urkullu, el jueves
La liebre la levantó el pasado jueves Iñigo Urkullu, cuando confió en poder anunciar «alguna buena noticia» en torno a las conversaciones del PNV con Hamaikabat, que para entonces estaban rotas en Guipúzcoa. A priori, el territorio donde el acuerdo podría entenderse como más natural y no sólo porque es el mayor granero de votos de Hamaikabat, así como el que concentra a la práctica totalidad de sus cargos públicos, cerca de 80 . También porque la formación mantiene en la actualidad un pacto de gobierno con el PNV en la Diputación guipuzcoana.
No obstante, la total falta de sintonía entre Iñaki Galdos y el presidente del GBB, Joseba Egibar, se ha dejado notar en las negociaciones. Los medios consultados coinciden en señalar que la química del líder jeltzale alavés, Iñaki Gerenabarrena, con los dirigentes de Hamaikabat es mucho mayor. Además, la necesidad del PNV de no perder ni un voto en un territorio donde se prevé que jeltzales, socialistas y populares obtengan resultados muy parejos también ha podido resultar determinante.«En Álava nunca ha habido problema. En dos minutos podríamos haberlo cerrado», aseguran en Hamaikabat.
El pacto, que ayer estaba atado en las circunscricpiones de Tierras Esparsas y Ayala -aunque se da por seguro que se extenderá también a la de Vitoria-, asegura a Hamaikabat el tercer puesto en la lista de la primera circunscripción y el sexto en la segunda, con lo que estaría en condiciones de obtener dos junteros en el Parlamento foral alavés. Además, la formación de Galdos, cuyos miembros se integrarán como independientes en las planchas del PNV aunque su nombre y logotipo tendrán presencia en la campaña, incorporará candidatos a las listas jeltzales de Campezo, Laguardia, Oion, Zigoitia y Zuia, donde tienen opciones sólo «relativas» de salir elegidos. En el Ayuntamiento de Vitoria cabe la posibilidad de que Hamaikabat no tenga representación en la plancha y, en todo caso, sería en el undécimo puesto, que ni mucho menos tienen garantizada la concejalía.
Reivindicar la «centralidad»
«Hemos alcanzado un acuerdo político que nada tiene que ver con Batu Gaitezen», se felicitaban ayer en Hamaikabat, en alusión al proyecto de acumulación de fuerzas soberanistas que abandera Egibar en Guipúzcoa, con la vista puesta en una izquierda abertzale que, agrupada en torno a Bildu, podría convertirse en un serio dolor de cabeza para los peneuvistas. Para el partido de Galdos, el acuerdo en Álava demuestra que «el problema no éramos nosotros». «En Guipúzcoa hemos sufrido una absoluta falta de respeto y además las estrategias de futuro difieren», aseguran.
En Álava, en cambio, creen que Gerenabarrena ha tenido en cuenta «la sociología electoral» del territorio. De hecho, el texto del acuerdo rechaza «la política de bloques» y reivindica la «centralidad» del proyecto que representa el nacionalismo institucional. Los jeltzales, no obstante, creen que Hamaikabat pedía demasiado en Guipúzcoa en relación a su peso real.