«El incremento de cartillas por pediatra se para de momento». Con estas palabras, un portavoz autorizado del Departamento de Sanidad informó ayer de la decisión del Gobierno vasco de dar marcha atrás en su proyecto de ampliar de 900 a 1.000 el cupo de niños de cada facultativo, como fórmula para paliar la escasez de especialistas.
La decisión de aparcar esta medida, recogida en un plan presentado el mes pasado en el Parlamento por el consejero Rafael Bengoa, se adoptó ayer en el encuentro de tres horas que mantuvieron el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Eduardo Gárate, y representantes de la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria, que preside Pedro Gorrotxategi. Ante el malestar de estos médicos con la intención del aumento de tarjetas, Gárate les ha propuesto «paralizar» la propuesta y crear un grupo de trabajo con el fin de estudiar otras alternativas.
La decisión no tendría nada de extraordinario de no ser por la defensa que el propio consejero de Sanidad hizo, ayer mismo, de la medida de asignar más niños a cada facultativo. Frente a las críticas del colectivo, Bengoa comentó que en la actualidad, estos especialistas atienden en Euskadi una media de 886 niños. A renglón seguido, añadió que la media nacional de cartillas «está en 1.186. Por tanto, la decisión (de ampliar el número) no es como para poner el grito en el cielo», subrayó.
Pocas horas después, el plan se guardaba en un cajón ante las presiones de los profesionales. Ahora, Osakidetza y los facultativos elaborarán «un documento marco» sobre la asistencia médica de los menores en la atención primaria. Entre las medidas a estudiar figura «dar un mayor protagonismo a la enfermería pediátrica», una idea hasta ahora rechazada por los médicos y defendida por Sanidad al entender que permitirá «descargar de trabajo» a los facultativos. Bengoa siempre ha apostado por relanzar el papel de las enfermeras en el control rutinario del niño sano, de forma que los pediatras se dediquen a «las cosas más complejas».
En el encuentro de ayer también se planteó fomentar las consultas no presenciales, ya sea vía telefónica o de Internet. Asimismo, se estudiarán fórmulas para gestionar mejor la demanda que llega a los centros de salud y las urgencias hospitalarias con la introducción de nuevos métodos de selección de los pacientes por prioridades.
Este grupo de trabajo no entrará a debatir sobre la organización de los horarios de consulta, ya que la situación no es la misma en todos los sitios, de modo que se estudiará por zonas. En el plan del Gobierno vasco figuraba la intención de ofertar consultas de ocho de la mañana a ocho de la tarde a través de los diferentes centros de cada comarca. Los pediatras, en cambio, proponían concentrar las consultas hasta las tres de la tarde. Argumentaban que con esta fórmula unos facultativos sustituían a otros en bajas y vacaciones.
Los responsables de Osakidetza salieron satisfechos de la reunión de ayer. «Parece que hay visos de acuerdo», dijeron sus portavoces. Falta ahora que lo ratifiquen la mayoría de los pediatras.