Julio Revuelta se rodeó ayer de otros cuatro candidatos de Ciudadanos de Logroño para anunciar que el partido político que lidera concurrirá a las elecciones municipales del 22 de mayo para llevar al Ayuntamiento de la capital el «sentido común y el trabajo», así como para «mejorar la ciudad» y atender las necesidades que se planteen desde la ciudadanía.
Además de Rubén Antoñanzas, que ya le había acompañado públicamente en el «proceso duro y complicado que hemos realizado hasta llegar hasta aquí», otras tres caras nuevas mostraron su apoyo al proyecto de Ciudadanos de Logroño. Se trata de Rubén Eguíluz, ingeniero de Caminos y responsable en el nuevo partido del área de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio; Carolina Rodríguez, abogada, trabajadora social y antigua empleada del CSI-F, que se encargará de elaborar la parte institucional del programa electoral, y Reyes Ocón, actualmente ama de casa, monitora de tiempo libre y deportista especializada en karate.
Revuelta aclaró que los cinco comparecientes de ayer no corresponden exactamente con los cinco primeros puestos de una candidatura electoral que está «sustancialmente hecha, pero que nos ilusiona seguir incorporando gente». Para saber con exactitud los otros 29 acompañantes de Revuelta en el camino a las urnas habrá que esperar entre diez y quince días.
No afiliados con anterioridad
No obstante, el exalcalde de Logroño sí dibujó el perfil de los aspirantes a ocupar un asiento en el salón municipal de plenos. «Son profesionales, empleados, pequeños empresarios, gente que conoce la calle, que vive y conoce la ciudad y que está más preparada que nadie para saber lo que el ciudadano nos pide». Además, aclaró, «la mayoría nunca ha militado en ningún partido político y, salvo Mariam Ferrer y yo, no han tenido responsabilidades políticas».
Con estos mimbres aseguró que Ciudadanos de Logroño se someterá al dictado de las urnas «a pecho descubierto, con la voluntad que quisimos estar desde el principio y con la voluntad con la que lo vamos a hacer».
Tres serían, a juicio de Revuelta, los pilares fundamentales sobre los que se sustentaría la nueva formación política: «Fomentar el diálogo con los demás partidos y entre ellos para defender los intereses de los ciudadanos; recuperar la vitalidad y el pulso que ha perdido la ciudad, y lograr un Ayuntamiento fuerte e independiente, porque solo así conseguiremos la financiación e inversiones de otras administraciones que por derecho nos corresponden y que supondrán menos cargas fiscales para los ciudadanos».
De los cuatro candidatos que arroparon ayer al exalcalde popular, sólo tomó la palabra Rubén Eguíluz, quien censuró la excesiva «bipolaridad» que protagoniza la vida municipal y que lleva a «enfrentamientos entre PP y PSOE, de los que el PR no ha sido ajeno, que no aportan soluciones concretas».
Al referirse a la ideología de Ciudadanos de Logroño, Eguíluz señaló que la formación «no será ni de izquierdas ni de derechas», sino «orientada a las necesidades de Logroño». Desde su punto de vista, «hay que trabajar con el Gobierno de La Rioja, pero no acatar todo lo que diga».
Las aspiraciones electorales de Ciudadanos de Logroño parecen claras. «Nuestro objetivo estaría cumplido con tener presencia en el Ayuntamiento y estaríamos muy contentos si lográramos tener la influencia necesaria», apostilló Revuelta, quien también aseguró que «igual que en la ocasión anterior tenía muchos motivos y muy claros para no estar en el Ayuntamiento, ahora tengo también muchos y más claros para estar en el puesto que me toque y durante los cuatro años».
En el hipotético caso de tener que negociar pactos, el líder de Ciudadanos reiteró que «estamos dispuestos a hablar con todos, teniendo como referencia lo que hayan opinado los ciudadanos en las urnas y la esencia de nuestro proyecto», aunque, matizó, «los pactos tampoco son obligatorios».