Jorge Luis Borges irrumpió en la vida de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) cuando éste contaba con 19 años y ya había empezado a ver poesía en las ecuaciones y fórmulas que a diario le inundaban en sus estudios de Ciencias Físicas. A sus manos llegó 'El hacedor', un libro de relatos y poemas editado en 1960 por el argentino, en los que las matemáticas le ayudaban a construir imágenes de gran emoción. Esto constituyó una auténtica revelación para él. «Me dio alas para introducir la ciencia en la literatura», confiesa el poeta gallego, que ha logrado desarrollar un lenguaje propio, «muy raro» -lo describe él-, con el que ha convencido a crítica y público, y que se inició con la trilogía 'Proyecto Nocilla', un éxito que le pilló «por sorpresa». «Creía que nadie me iba a leer. Que ni siquiera se iba a publicar».
La poesía de las ciencias no fue lo único que encontró en el cosmos de Borges. Regresaba a ese texto periódicamente, y la cabeza siempre le hervía. «Estaba cansado de que sus relatos me suscitaran historias cada vez que los releía, así que pensé en reescribir lo que el libro me sugería, con mucho respeto, pero sin miedo». Así, 'El hacedor (de Borges), Remake' (Alfaguara) es una revisión de los relatos del argentino desde otro punto de vista. «El mío», enfatiza Fernández Mallo. «Mi intención no era actualizar a Borges, ni mucho menos, porque no hace falta: sigue estando vigente. Los veo bajo mi prisma, que, irremediablemente, es actual», reconoce.
Actual, 'apropiacionista' y transversal. Con esta relectura, el poeta gallego refuerza la idea -que ya estaba presente en sus anteriores trabajos, y que comparte con el mismo Borges- de que la concepción romántica de la originalidad, la creación de algo a partir de cero, limita la creatividad. Como ya hizo en sus poemarios y novelas, Fernández Mayo importa materiales de otros lugares, citas, canciones y películas para crear su visión del mundo. «Se puede ser novedoso volviendo a narrar un texto desde otro punto de vista», asegura. «En este caso, nunca me planteé mejorar el original, eso sería caer en el ridículo. Lo he traído a mi cosmos, a mi estética, a mi contemporaneidad».
Engarzar lenguajes
Un presente que pasa por integrar otros lenguajes al escrito y llevar los relatos más allá del formato tradicional de papel. «Hay una versión enriquecida para tabletas con links no sólo a vídeos de youtube, sino a grabaciones que he hecho yo mismo con una cámara casera», describe. Un libro en formato papel que tiene vida más allá del papel, y que le permite a Fernández Mallo ahondar en la idea de transversalidad entre formas de expresión y géneros que caracteriza toda su obra. «Siempre busco cómo engarzar dos lenguajes diferentes, encontrar el hilo que los conecte». Un trabajo que realiza con la precisión y el detalle de un artesano, preocupado únicamente por su obra. «Soy muy autista cuando escribo. Me interesa investigar mi poética a través del lenguaje audiovisual, no como forma de atraer a otros lectores».